La Academia Leonesa de Gastronomía convoca, por segundo año, el Concurso Nacional de Torrijas de León, un certamen al que se podrán presentar pasteleros de toda España en cualquiera de sus tres categorías: torrija tradicional, torrija salada y torrija innovadora. El concurso, que tendrá lugar en el Palacio Gaviria la capital leonesa el próximo 31 […]
La Academia Leonesa de Gastronomía convoca, por segundo año, el Concurso Nacional de Torrijas de León, un certamen al que se podrán presentar pasteleros de toda España en cualquiera de sus tres categorías: torrija tradicional, torrija salada y torrija innovadora.
El concurso, que tendrá lugar en el Palacio Gaviria la capital leonesa el próximo 31 de marzo, contará con un jurado específico para cada una de las categorías, entre cuyos miembros figurarán profesionales destacados del sector de la pastelería y de la cocina. Cada participante se puede presentar a una, dos o tres categorías, no pudiendo presentar más de un modelo torrija por categoría, del que deberán preparar tres ejecuciones que en el momento del concurso podrán ya venir elaboradas o hacerlo allí mismo, in situ.
El jurado, que catará las torrijas a ciegas, decidirá los galardones, cuya entrega se realizará el mismo día del certamen. Cada categoría contará con tres premios y todos los galardonados recibirán un diploma acreditativo.
Este año, como novedad, los participantes han de enviar las recetas de las torrijas que presenten, siendo indispensable especificar una descripción de la torrija innovadora, detallando lo que se quiere interpretar con ella. Con las recetas recibidas, la Academia Leonesa de Gastronomía publicará un libro, del que parte de la recaudación irá destinado a un proyecto solidario.
La torrija del poeta
“Miel y muchos huevos para hacer torrijas” describía el poeta Juan del Enzina, quien señalaba el plato como indicado para la recuperación de parturientas.
A partir de esta cita, las primeras recetas de esta elaboración se remontan al Libro de Cozina de Domingo Hernández de Maceras (1607) y Arte de cozina, pastelería, vizcochería y conservería de Francisco Martínez Motiño (1611). Ya en tiempos más recientes, en el siglo XX, las torrijas llegaron a convertirse en un plato muy habitual en las castizas tabernas de Madrid, donde se servían acompañadas de un buen vaso de vino.
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