Existen tantas propuestas y definiciones para hacer escapadas románticas en pareja como destinos para viajar. El asunto está en acertar con el lugar más adecuado.

Si estar enamorado significa vivir una sensación esplendorosa y una experiencia multifacética que cada pareja siente de un modo diferente, las escapadas románticas deberían también enfocarse bajo este mismo concepto. De hecho, existen casi tantas propuestas y definiciones para un viaje romántico como destinos para viajar. El asunto está en acertar con el lugar más adecuado a las circunstancias particulares, a los gustos únicos y personales de cada pareja.

Es cierto que determinados destinos garantizan, aunque solo sea por su propio planteamiento, esa idea de intimidad y romanticismo. ¿Quién no ha visto alguna vez esas idílicas imágenes de una pareja paseando por una playa al atardecer, de dos enamorados acurrucados frente a una rústica chimenea en una cabaña de montaña, o simplemente perdidos entre una multitud en algún bello rincón de un pueblecito medieval?

Y es que hay sitios, que por sí mismos, casi sin necesidad de poner ni el más mínimo esfuerzo por nuestra parte, parecen estar hechos para enamorados. Entre una infinidad de posibilidades, estos quince destinos variados cumplen con esta definición por uno u otro motivo. El único requisito es viajar acompañados de la persona adecuada.

Escapadas románticas con la mejor compañía

Fez (Marruecos). Ideal para una escapada espontánea. Aunque a menudo está eclipsada por Marrakech —su vecina en el sur, más de moda— esta ciudad medieval es el alma de Marruecos.

Nueva York (EE.UU.). Un retiro urbano. De avenidas bulliciosas, sin embargo disfruta de una zona residencial muy tranquila. Su variada oferta gastronómica, probablemente la mayor del mundo, ofrece infinitas y diferentes posibilidades de disfrutar de una romántica cena.

Chassignolles (Francia). Una especie de pueblo secreto. Perdido en la cabecera de un macizo montañoso en el Livradois-Forez, el parque nacional más grande de Francia, a tan solo 100 kilómetros al suroeste de Lyon.

Granada (España). Una propuesta urbano-poético-histórica, con sus estrechas calles moriscas, las montañas nevadas al fondo y, sobre todo, la Alhambra, única e irrepetible. Una experiencia para el espíritu.

Valle de Napa (California, EE.UU.). Para disfrutar de unos buenos vinos, diferentes a los que estamos acostumbrados, entre otras muchas otras posibilidades. Una mezcla perfecta de bodegas, restaurantes y hoteles que parecen especialmente diseñados para sibaritas.

Vico Equense (Italia). Un pequeño y encantador pueblo con un castillo almenado de color rosa pálido, junto a impresionantes acantilados y playas de grava en plena costa de Sorrento.

Whidbey Island (Washington, EE.UU.). Una bonita zona costera a tan sólo veinte minutos en ferry de las afueras de Seattle Mukilteo. Parece como si fuera la última frontera de la región noroeste del Pacífico, una especie de tiempo perdido en un lugar de enormes secuoyas y tranquilas calas.

Bora-Bora (Polinesia Francesa). El prototipo de escapada a un destino lejano. Y es que es cierto que no hay nada como este idílico espacio en el Pacífico Sur, donde los arrecifes forman una barrera de increíbles lagunas de cobalto y los picos volcánicos se elevan por encima de la selva tropical frente a playas de suave y fina arena.

Estambul (Turquía). Un retiro urbano-oriental. Restaurantes al aire libre, bazares repletos de gente, una ciudad hecha para deambular por ella. Y una ubicación, en el Bósforo, frontera con la lejana Asia, que al atardecer parece trasladarnos a otros mundos.

Hobart (Tasmania, Australia). El reciente y súbito interés por el original vino de Tasmania y sus múltiples industrias de alimentos artesanales han hecho de esta isla con forma de corazón —buen punto de partida para un viaje romántico— un perfecto destino gastronómico-chic.

Bali (Indosnesia). Una tierra de belleza casi imposible: amplias playas, complicados y barrocos templos hindúes y unos geométricos arrozales situados en terrazas que le dan la apariencia de un infinito un tablero de ajedrez jugando contra la montaña tan cercana.

Kerala (India). Este exuberante estado situado en el sur de India es la cuna de la Ayurveda, una intrincada red de aguas estancadas, en calma, atravesada por nada menos que cuarenta y cuatro ríos.

Patmos (Grecia). Idílica isla griega de tan sólo catorce kilómetros cuadrados, situada en el archipiélago del Dodecaneso y sólo accesible por barco. Tranquilidad absoluta garantizada.

Grenada (Caribe). En pleno caribe, ya hace unos doscientos años el escritor Henry Nelson Coleridge definió esta isla como “un poema”. Impresionante el recibimiento que los nativos dan a los barcos que llegan a puerto, sacando preciosas melodías de simples barriles de petróleo. El paraíso de las especias.

Makgadikgadi (Botswana). Un lugar que parece estar situado en medio de ninguna parte. Un paisaje austero muy diferente a cualquier otro lugar de la tierra. Nada de hierba, ni árboles, ni hojas, ni piedras. Nada más que una inmensa superficie lisa de arcilla dura que se extiende por todas las direcciones. Es la tierra de los Pan Makgadikgadi.

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Quince escapadas románticas y sabrosas
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Existen tantas propuestas y definiciones para hacer escapadas románticas como destinos para viajar. El asunto está en acertar con el lugar más adecuado.
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