La Universidad de Alicante celebra una mesa redonda bajo el título La restauración del siglo XXI, una generación envidiable, que moderada por el crítico gastronómico Antonio Lloréns contará con la presencia del cocinero Quique Dacosta y del El sumiller Alberto Redrado, además de otros representantes de la restauración alicantina. Un acto en el que a […]

La Universidad de Alicante celebra una mesa redonda bajo el título La restauración del siglo XXI, una generación envidiable, que moderada por el crítico gastronómico Antonio Lloréns contará con la presencia del cocinero Quique Dacosta y del El sumiller Alberto Redrado, además de otros representantes de la restauración alicantina.

Un acto en el que a través del conocimiento de la actualidad, los detalles internos y el estado de salud del sector,  se debatirán las claves del éxito de los negocios hosteleros y las precauciones ante posibles amenazas de futuro.

La mesa redonda se celebra como parte de las actividades programadas dentro del curso de Experto en Dirección de Empresas de Hostelería y  podrá ser seguido a través de Internet en streaming (https://zebra.cpd.ua.es/derecho), además de vía Twitter y Facebook.

Dos grandes nombres analizan sus negocios

El chef Quique Dacosta, poseedor de dos estrellas Michelín por su restaurante del mismo nombre en Denia, avanzó que el secreto de su éxito radica en la suma de muchos factores, que incluyen la capacidad de trabajo, el apoyo de la familia y “estar rodeado de un equipo humano infatigable que se implica en mis proyectos y los asume como propios».

Dacosta, que ha extendido sus negocios de restauración hacia líneas de precios más populares, con establecimientos como el Mercatbar y Vuelve Carolina en Valencia o Aire en el aeropuerto de El Altet, asegura que las posibilidades del sector para el futuro serán «las que nosotros queramos y hasta que el cuerpo aguante», advirtiendo que el peor enemigo es el conformismo.

El sumiller Alberto Redrado, de L’Escaleta de Cocentaina, coincide con Quique Dacosta en cuanto a que el equipo que acompaña y la familia son muy importantes en un negocio como el suyo, “una empresa familiar que no nos hemos dejado llevar por las modas. Siempre habrá un nicho para la restauración clásica de mesa y mantel, de cocina más pensada y personal, sin estridencias y buscando el disfrute con la comida».