Un hotel temático del vino, menús maridados, talleres de cata y multitud de actividades relacionadas con el arte y la cultura, la gastronomía, el enoturismo y la naturaleza son algunas de las propuestas que la Ruta del Vino Ribera del Duero ofrece para los días de descanso de Semana Santa. Los hoteles, las posadas reales […]
Un hotel temático del vino, menús maridados, talleres de cata y multitud de actividades relacionadas con el arte y la cultura, la gastronomía, el enoturismo y la naturaleza son algunas de las propuestas que la Ruta del Vino Ribera del Duero ofrece para los días de descanso de Semana Santa.
Los hoteles, las posadas reales o las casas rurales son algunas de las opciones de alojamiento. Como la que propone el Hotel AF Pesquera, una visita a las bodegas del grupo seguida de un menú castellano maridado con sus vinos para finalmente descansar en el hotel boutique de la familia. O la estancia en el Hotel Enológico El Lagar de Isilla tras haber visitado la bodega ubicada en la propia finca, el Monasterio de Santa María de la Vid y disfrutado de una cena de tapitas en este alojamiento temático del vino.
Otra opción es la que propone Bodegas Arzuaga Navarro, un paseo por los viñedos de Finca La Planta y visita a la bodega para degustar sus vinos. En el Hotel Villa de Aranda proponen participar en su Aula de Cata de la mano de Bodegas Félix Callejo para conocer los entresijos de la elaboración del vino “de la copa a la cepa” y visita, al día siguiente, a la bodega en Sotillo de la Ribera.
Desde el Vino-Spa Lavida Hotel Rural se ofrece un programa compuesto por cuatro noches de alojamiento con desayuno mediterráneo, disfrute de un circuito hidrolúdico en su vino-spa y visita a una bodega y el Museo Provincial del Vino, ubicado en el Castillo de Peñafiel.
El Grupo Matarromera lanza una oferta especial para esos días que incluye alojamiento en su Hotel Rural Emina, degustar un menú castellano maridado con los vinos de la bodega, perderse entre las naves de barricas en Emina y Matarromera, visitar el Centro de Interpretación Emina y, para terminar, pasear por el claustro del Monasterio de Santa Mª de Valbuena, entre otras actividades complementarias.
Comer por la zona
Además del tradicional lechazo asado en horno de leña, en esta época es habitual encontrarse menús con los productos de temporada ligados a la Semana Santa como el ‘bacalao estilo taberna’, muy típico de Roa de Duero, los potajes de vigilia y, cómo no, las dulces torrijas.
En el Wine Bar de Bodegas Portia proponen el ‘Despertar de la Viña’, compuesto por la visita a la bodega, degustación de vinos y un menú maridado especial. Y si se elije el ‘Programa Gourmet’, vino crianza acompañado de Jamón D.O. Guijuelo.
La propuesta del Restaurante de Bodegas Cepa 21 se compone de un menú especial de Semana Santa que une la tradición con la cocina de vanguardia con la opción de visitar la bodega.
Bodegas para todos
Las bodegas permiten a los turistas profundizar de primera mano en el mundo del vino a través de actividades enoturísticas como visitas dinámicas o lúdicas, cursos de iniciación a la cata o paseos entre viñedos, entre otras. Por ejemplo, en Bodegas Áster y Bodega Ascensión Repiso ofrecen visitas gratuitas acompañadas de productos de la tierra. Otras bodegas, como Ismael Arroyo–Valsotillo abren sus puertas todos los días de Semana Santa a excepción del Viernes Santo.
En Bodegas Emilio Moro amplían los horarios de la tienda de la bodega y, además, proponen un taller de cata de barricas durante todo el mes de abril, para aprender más sobre la crianza del vino durante su proceso de elaboración. Bodegas Comenge organizan visitas todos los días y degustación especial de dos vinos de reserva acompañados de torrijas. Además, invitación a una copa de vino joven en la tienda que la bodega tiene en Peñafiel.
Un toque cultural
El Parque del Románico en San Esteban de Gormaz, la Ruta de los Castillos, el Parque Natural Hoces del Río Riaza, las bodegas subterráneas de Aranda de Duero o el Museo de los Aromas en Santa Cruz de la Salceda, son algunas de las propuestas más atractivas para disfrutar en familia o con amigos.
No hay que olvidar que durante la Semana Santa, en la Ribera del Duero se respira solemnidad y tradición, con procesiones tan emblemáticas como la Ceremonia del Descendimiento en Aranda de Duero, la Procesión del Silencio con el Canto de los Sayones en la Villa de Roa, los actos de la Cofradía de la Veracruz en San Esteban de Gormaz y la Bajada del Ángel, que se celebra tanto en Aranda de Duero como en Peñafiel —declarada de Interés Turístico Nacional— y que se celebra el Domingo de Resurrección.
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