La enología puede llegar a ser también una actividad muy divertida para los más pequeños de la familia, sobre todo si el acercamiento a ella se produce a través del llamado enoturismo. Aunque lógicamente todavía no tengan la edad suficiente para disfrutar de los deliciosos vinos de nuestras tierras, lo que sí pueden hacer los […]
La enología puede llegar a ser también una actividad muy divertida para los más pequeños de la familia, sobre todo si el acercamiento a ella se produce a través del llamado enoturismo.
Aunque lógicamente todavía no tengan la edad suficiente para disfrutar de los deliciosos vinos de nuestras tierras, lo que sí pueden hacer los niños es ir aprendiendo -a la vez que se divierten- cómo se cultivan las uvas y se elaboran posteriormente los vinos, algo que sin duda contribuirá a que en el futuro comprendan mejor esta cultura tan propia y disfruten de ellos con responsabilidad.
En este sentido, el Gobierno de La Rioja está ofreciendo en su portal de turismo www.lariojaturismo.com una original propuesta que bajo el nombre de “La Rioja con niños” permite disfrutar de esta actividad turística a toda la familia: los peques pasándoselo en grande pisando las uvas para hacer mosto o corriendo entre los viñedos y los padres disfrutando de las visitas a las bodegas con sus correspondientes catas.
Abuelos que llevan cientos de años enseñando a sus nietos
La Rioja es el sitio ideal para todo este tipo de actividades. Los abuelos riojanos llevan cientos de años enseñando a sus nietos cómo se cultiva la vid y cómo se hace el vino. Una buena forma de aprovechar un viaje de vacaciones al completo.
Además la oferta cuenta con muchos lugares en los que los niños pueden aprender a la vez que disfrutan de experiencias únicas en torno al vino y las viñas, como el Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, el Centro de Interpretación del Vino en la Estación Enológica de Haro, paseos por lagares rupestres, viñedos y antiguas prensas, deportes entre viñedos como montar a caballo, pasear en globo o en bicicleta y hasta visitar el taller de un artesano de antiguas tradiciones, desde maestros boteros hasta alfareros que realizan piezas como jarros de vino, tinajas y botijos.

