“El CETA sirve a los intereses de la gran industria, en detrimento de los ciudadanos y de los pequeños productores”, opinan desde la organización internacional Slow Food sobre el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), aprobado ayer miércoles por el Parlamento Europeo.

Slow Food condena la aprobación del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA por sus siglas en inglés, ‘Comprehensive Economic and Trade Agreement’) que ayer miércoles aprobó el Parlamento Europeo. Según la organización internacional, “el voto del Parlamento de la UE es contrario a una extensa coalición de la sociedad civil, que solicitó su rechazo en Europa y en Canadá. La movilización contra el CETA ha sido uno de los pronunciamientos democráticos jamás vistos con anterioridad, del que forman parte las voces de 3,5 millones de personas de toda Europa firmantes de una solicitud contra el CETA y su acuerdo gemelo, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés)”.

Carlo Petrini, presidente de Slow Food, opina: “Los acuerdos internacionales de libre comercio carecen de sentido si no consiguen elevar los niveles de producción (ambientales y sociales) para proteger los intereses de los pequeños productores. Este no es el caso del CETA, así como no era el caso del ITTP. Tampoco será el caso de otros tratados similares en el futuro. Suscribir significa renunciar a la función normativa y política, que ha de ser prerrogativa de los gobiernos, privatizando así también los procesos de toma de decisiones.”

Por su parte, José Bové, diputado del Parlamento Europeo, va más allá, asegurando que “el Tratado de Libre Comercio con Canadá provocará un fuerte impacto entre los campesinos europeos y canadienses, especialmente en aquellas áreas rurales de difícil acceso como son las áreas montañosas. Me temo que algunos productos alimentarios de calidad se verán penalizados por una falsa protección de las DOP. Las grandes empresas y multinacionales son hoy las triunfadoras de este acuerdo. Este voto significa un fracaso, pero la batalla continúa mediante la necesaria ratificación por parte de los 28 estados miembros. La lucha a nivel europeo debe multiplicarse en cada país. Estoy convencido de la gran urgencia en detener todas las negociaciones bilaterales y reanudar aquellas multilaterales que tengan en cuenta los derechos sociales y ambientales, especialmente en lo referente al clima.”

Ratificación del CETA

Slow Food solicita de todos los estados miembros de la UE una consulta a la sociedad civil, que sean escuchadas las voces de aquellos cuyos medios de vida se ven amenazados y se tenga en cuenta la amenaza sobre nuestra propia democracia. Es inaceptable que gobiernos elegidos democráticamente cedan sus poderes a favor de acuerdos de libre comercio que reducen los derechos y protecciones que se nos otorgan como ciudadanos y como trabajadores. “La gente antes que los beneficios”, piden desde la organización internacional.

Tras la firma del CETA por parte de los gobiernos de la UE y Canadá en octubre de 2016, y los controvertidos votos en diferentes comisiones del Parlamento Europeo, la votación de hoy en el pleno del Parlamento en Estrasburgo ha sido el último paso en la ratificación del CETA por parte de la UE. Ahora, gran parte del acuerdo entrará en vigor a partir de la primavera de 2017. Pero el acuerdo completo solo se aplicará después de la ratificación por los parlamentos en los 28 estados miembros de la UE, incluidos aquellos donde el CETA es muy controvertido y se enfrentará a referéndums.

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Slow Food, en contra del acuerdo CETA entre la UE y Canadá
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Slow Food condena la aprobación del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA por sus siglas en inglés,) que ayer miércoles aprobó el Parlamento Europeo.
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