La materialización de los créditos de carbono, la falta de relevo generacional, la necesidad, por tanto, de atraer talento, la presión regulatoria, la salud del suelo, los espacios de datos, la ciberseguridad, la escasez de agua…
Son algunos de los factores que marcarán el sector agrícola en este 2026 según la opinión de los más de 400 ponentes que participaron en la pasada edición de Expo AgriTech, feria tecnológica para el mundo del campo, que hablaron sobre las principales tendencias, oportunidades y retos que marcarán la industria en los próximos meses.
Factores que marcarán el sector agrícola en 2026
Y las principales claves, según estos expertos, son:
Los créditos de carbono se materializan. Quienes aplican la agricultura regenerativa ya están empezando a cobrar su compensación económica en función del CO2 retenido, entre 40-90 euros por hectárea. El desafío actual es cómo el conjunto de las fincas puede medir la absorción del carbono para beneficiarse de los créditos. Igualmente, gracias a esta práctica hay grandes empresas alimentarias que ofrecen una remuneración atractiva en la compra de materia prima si se demuestra que se ha incrementado el carbono en el suelo de la explotación.
La falta de relevo generacional. La edad media de los agricultores en España es de 62 años y a los jóvenes les resulta difícil emprender debido a las barreras a la hora de invertir, de acceder a la tierra y a los medios de producción. Para impulsar la entrada de profesionales, las comunidades están desarrollando diferentes planes: en Murcia se ha lanzado un banco de tierras para facilitar su disponibilidad a los nuevos agricultores, Madrid propone la salida a concursos de tierras públicas para su explotación, o Castilla y León, que ha promovido un programa de extensión agraria digital. En el fomento del talento, también se destaca la labor de los agroinfluencers, que dan visibilidad a la actividad de los emprendedores en el campo.
La presión regulatoria europea, las condiciones de los mercados exteriores y la aparición de nuevos países con producciones a precios más competitivos seguirá marcando el día a día de los agricultores. También se esperan cambios en los próximos meses con la nueva PAC, que prevé articular menos presupuesto para las ayudas directas a los agricultores. Paralelamente, el acuerdo UE-Mercosur cada vez ve más cerca su aprobación, lo que conllevará novedades importantes.
Los espacios de datos se convertirán en una tecnología clave para la industria. Esta innovación consiste en entornos digitales en los que se recoge, almacena, gestiona y comparte información relevante para el sector. El reto está en que los agricultores compartan los datos y perciban este ecosistema como una oportunidad de alto valor estratégico y económico.
Ciberprotección, automatización y robótica. A las tecnologías exponenciales como blockchain, la realidad virtual y la IA, que ya están transformando el sector agroalimentario, se unen las estrategias de ciberprotección. Los expertos han insistido en el encuentro en la necesidad de concienciar a los agricultores sobre el uso de herramientas para blindarse frente al aumento de los ataques cibernéticos. Otros aspectos que seguirán fomentando la competitividad del campo son la automatización y robotización. Según la Federación Internacional de Robótica, IFR, la agricultura está en el top 5 de aplicaciones de robots a nivel profesional, con la venta en 2024 de 19 500 unidades.
La salud del suelo. Los expertos coincidieron en que la salud del suelo, la calidad de los cultivos y la descarbonización se mantendrán como parte fundamental en el futuro del campo. Propuestas como las nanotecnologías, las nanoburbujas o la microbiología contribuirán a reducir la dependencia del agricultor de los productos fitoquímicos. Otros planteamientos como la pirólisis —proceso que descompone materia orgánica mediante calor sin oxígeno para obtener gas, aceite y biochar— se están explorando como opciones para mejorar suelos afectados por la sequía, ya que el biochar puede contribuir a aumentar la retención de agua y aportar carbono estable al suelo.
La gestión del agua seguirá siendo prioritaria. Se han presentado iniciativas como la hidroinfiltración, de la mano del Grupo Operativo Hidrolivar, un nuevo sistema que permite que el agua de lluvia llegue directamente a las raíces, evitando que se acumule únicamente en la superficie. Igualmente, las estaciones meteorológicas virtuales y las herramientas de gestión inteligente se han postulado como palancas para optimizar los recursos hídricos, ya que permiten tomar decisiones más acertadas.
Nuevos modelos de negocio. Los agricultores se están adentrando en modelos sin intermediarios, priorizando el contacto directo con el consumidor. Así, están en auge las plataformas de venta online garantizando los precios justos de los productos y fomentando una mayor rentabilidad. Más allá de esta opción, en el retail existen esquemas pioneros de pago con los agricultores basados en acuerdos entre minoristas, profesionales, bancos e instituciones financieras.
Reducción de residuos. El sector agrícola también está apostando por las herramientas digitales para fomentar la economía circular y reducir sus residuos. Ejemplo de ello es el de Biosasun, que utiliza la biotecnología para transformar el resto de los subproductos vegetales del olivar en materias primas que se aplican en otros sectores como la cosmética, los probióticos y prebióticos.
El papel relevante de las cooperativas. De la mano de los centros tecnológicos, las cooperativas están dando un paso adelante para reforzar su competitividad, rentabilidad y sostenibilidad abrazando la innovación, con proyectos como la aplicación de sensores de monitorización en los cultivos o la predicción de cosechas con el vuelo de drones, si bien se ha reclamado una mayor colaboración público-privada y oferta formativa para superar la barrera cultural en la adopción digital en estas sociedades.



