El espirógrafo, ese juguete que desde la década de los 60 lleva inspirando a los niños para dibujar divertidas formas geométricas se ha convertido ahora en una útil herramienta que ayuda a elaborar atractivas y diferentes tortitas de repostería. Una agradable forma de amenizar los desayunos o meriendas familiares, a la vez que permite la […]

El espirógrafo, ese juguete que desde la década de los 60 lleva inspirando a los niños para dibujar divertidas formas geométricas se ha convertido ahora en una útil herramienta que ayuda a elaborar atractivas y diferentes tortitas de repostería.

Una agradable forma de amenizar los desayunos o meriendas familiares, a la vez que permite la participación de los más pequeños en una sencilla pero reconfortante y apetitosa tarea de cocina.

El invento, llamado ‘Pangraph’ (pendiente de patente) realiza las formas básicas de la tortita en una sartén o plancha, que posteriormente puede completarse a mano, con la ayuda de un ‘biberón’ de cocina flexible o de la tradicional manga de repostería.

 

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