La mayoría de las personas nos sentimos mucho más atraídos —casi podríamos decir que de un modo genético o al menos biológico— hacia los alimentos que desafortunadamente generan un mayor número de calorías, como pueden ser el chocolate, la repostería y en general cualquier tipo de dulce.

La mayoría de las personas nos sentimos mucho más atraídos —casi podríamos decir que de un modo genético o al menos biológico— hacia los alimentos que desafortunadamente generan un mayor número de calorías, como pueden ser el chocolate, la repostería y en general cualquier tipo de dulce. Pero a pesar de esta ‘inevitable’ tendencia, podemos conseguir educar nuestro cerebro para que se comporte de otra manera y que en la medida de lo posible evite este tipo de ‘caprichos’, comenzando asentirse atraído por otro tipo de comida más saludable.

La nutricionista estadounidense Susan Roberts, autora del libro The instinct diet (La dieta del instinto), ofrece en esta publicación un método que asegura que utiliza para convencer a sus pacientes respecto a la necesidad de cambiar sus hábitos alimentarios y sentirse capaces de modificar sus antojos. No asegura que siguiéndolo no termine cayendo igualmente en la tentación, pero los consejos son los siguientes:

Espacio libre de tentaciones

Imaginemos que nuestra debilidad es, por poner un ejemplo bastante probable, el chocolate.

Lo primero que tenemos que hacer, según Susan Roberts, es convertir nuestra casa en un ‘espacio libre’ de este alimento. Si llegado el caso, nos vemos en la obligación social de  comprarlo para atender algún compromiso, como una fiesta de amigos o un postre para alguna celebración familiar,  procure deshacerse de las sobras lo más pronto posible (por supuesto regalándolas o tirándolas, no comiéndoselas).

Sustitución

Sustituya  las tabletas o snacks de chocolate que habitualmente acostumbra a llevar en el bolso, cartera o mochila diaria por —ya sabemos que es duro— una manzana o cualquier otra pieza de fruta.

Regale inmediatamente a sus compañeros/as de trabajo los dulces que tenga guardados en el cajón de la mesa de su oficina y asegúrese de tener siempre en el frigorífico un surtido variado de vegetales y frutas frescas.

Opciones más sanas

Es lo que Roberts llama la técnica del ‘sandwich’. Consiste en esconder los caprichos menos saludables entre otras opciones de comida más sana. Durante las dos primeras semanas del ‘intento’, los caprichos debemos considerarlos absolutamente prohibidos, con el objetivo de ayudarnos a desterrar esa costumbre.

Pasado ese tiempo, podemos empezar a comer un máximo de 100 caloría procedentes de ese alimento hasta ahora vedado, pero ¡ojo!…entre medias de las comidas: “si comemos chocolate al inicio de una comida, cuando tengamos hambre nuestro cerebro lo asociará con la sensación de satisfacción y felicidad.

Sin embargo, si lo ingerimos a la mitad de la comida, nuestro cerebro —supuestamente— lo recordará simplemente como «algo delicioso que probó en algún  momento”, explica la nutricionista norteamericana.

Resumen
Tres consejos para que los antojos sean más saludables
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Tres consejos para que los antojos sean más saludables
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La mayoría de las personas nos sentimos mucho más atraídos hacia los antojos, alimentos que desafortunadamente generan un mayor número de calorías, como pueden ser el chocolate, la repostería y en general cualquier tipo de dulce.
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