Obligación de la hostelería de ofrecer a sus clientes que se lleven lo que no han consumido, espacios aparte en los supermercados y tiendas con fecha de consumo preferente vencida a precios reducidos, donación de alimentos a las ONG o bancos de alimentos por parte de la industria, establecimientos, hostelería, etc., transformación de lo no vendido en zumos, mermeladas, alimentación animal o compost…

Son algunas de las medidas que se contemplan en el proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario aprobada ayer lunes en primera lectura por el Consejo de Ministros, una normativa con la que se pretende reducir drásticamente el desecho de alimentos sin consumir que acaba en la basura —en los hogares españoles se tiran anualmente 1.364 millones de kilos/litros de alimentos, una media de 31 kilos/litros por persona en 2020— y fomentar un mejor aprovechamiento de los mismos.

Reducción del desperdicio de alimentos

La Ley establece que todos los agentes de la cadena alimentaria deben contar con un plan de prevención para evitar el desperdicio, y fija una jerarquía de prioridades de obligado cumplimiento:

  • La primera es la utilización para la alimentación humana a través de donaciones a empresas sin ánimo de lucro o bancos de alimentos. Para la donación de alimentos, las industrias alimentarias, establecimientos comerciales y de hostelería y restauración deberán suscribir convenios con las organizaciones receptoras en los que se detallen las condiciones de recogida, almacenamiento y transporte y la selección de alimentos, entre otros aspectos. Los alimentos deberán tener suficiente vida útil de almacenamiento para hacer posible su distribución y uso seguro a sus destinatarios finales. Tanto las empresas donantes como las organizaciones receptoras están obligadas a garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un sistema de registro de entrada y salida.
  • La segunda prioridad es que los alimentos no vendidos pero que estén en condiciones óptimas de consumo deberán ser transformados (zumos, mermelada, etc.). Cuando no sean aptos para el consumo humano deberán ser utilizados como subproductos para alimentación animal o fabricación de piensos, para la industria, para la obtención de compost para uso agrario, obtención de biogás u otro tipo de combustible.

Obligaciones de la cadena agroalimentaria

Además de la obligación de cumplir esta jerarquía de usos que impida el desecho de alimentos en la basura, los agentes que operan en la cadena alimentaria deberán cumplir con una serie de obligaciones:

  • Disponer de instalaciones adecuadas y formación de personal para que los procesos de manipulación, almacenamiento y transporte se lleven a cabo en condiciones adecuadas que minimicen las pérdidas, así como de sistemas que garanticen el mantenimiento de la cadena de frío.
  • Los productos con fecha de consumo preferente vencida deberán presentarse al consumidor de forma separada y claramente diferenciados del resto, con precios inferiores, o destinarse a la donación.
  • Los establecimientos de hostelería y otros servicios alimentarios tendrán que ofrecer a sus clientes la posibilidad de que se lleven, sin coste adicional, lo que no han consumido y tendrán que informar de ello de forma visible, preferentemente en la carta o menú. Pare ello, deberán disponer de envases aptos reutilizables.
  • Las instituciones como centros sanitarios y educativos o residencias que ofrezcan catering o servicio de comedor, sea con medios propios o ajenos, deberán contar también con programas de prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario que cumplan igualmente la jerarquía de prioridades establecida en la ley.
  • Todos los agentes de la cadena alimentaria deberán informar anualmente de las pérdidas alimentarias, así como del cumplimiento de sus planes de prevención.
  • Las empresas distribuidoras y las administraciones deberán incentivar la venta de productos con fecha de consumo preferente o de caducidad próxima.
  • Los establecimientos de venta al por menor con una superficie que fijarán las comunidades autónomas (nunca inferior a 400 metros cuadrados), deberán fomentar líneas de venta de productos considerados feos, imperfectos o poco estéticos que estén en condiciones óptimas de consumo, así como la venta de alimentos de temporada, de proximidad, ecológicos y ambientalmente sostenibles y a granel, y mejorar la información sobre el aprovechamiento de los mismos.
Resumen
Aprobada una nueva ley para reducir drásticamente el desperdicio de alimentos
Título
Aprobada una nueva ley para reducir drásticamente el desperdicio de alimentos
Descripción
Obligación de la hostelería de ofrecer a sus clientes que se lleven lo que no han consumido, espacios aparte en los supermercados y tiendas con fecha de consumo preferente vencida a precios reducidos, donación de alimentos a las ONG o bancos de alimentos por parte de la industria, establecimientos, hostelería...
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