La conservación de los alimentos para su posterior utilización ha sido, desde tiempos ancestrales, una necesidad y una aspiración de mejora para toda la humanidad y en todas sus culturas a lo largo del planeta.
Una actividad que inicialmente se llevó a cabo por métodos rústicos y manuales —salazón, ahumado, vinagre, especias…— y que en nuestros días ha llegado a alcanzar unos niveles casi de perfección con la ayuda de la investigación y de las nuevas tecnologías aplicadas a las conservas.
Atún, bonito, sardina, chipirón, mejillones, berberechos, navajas… Alimentos naturales, muchos de ellos recolectados en zonas cercanas, en nuestras propias costas y en plena temporada, en su mejor momento.
Y es que las conservas pueden ser un verdadero aliado que es fácil tener siempre a mano en la despensa y que con unos sencillos toques personales permite elaborar platos que resuelven, en un momento, un picoteo improvisado, un entrante y hasta un plato principal como, por ejemplo, este Arroz cremoso de zanahoria con sardinillas, en base a una receta ofrecida por ANFACO-CEOPESCA.
Arroz cremoso de zanahoria con sardinillas
INGREDIENTES
Para unas 2 raciones
- 170 g de arroz redondo
- 1 lata de sardinillas en aceite de oliva
- Zumo de zanahoria licuado
- Caldo de pollo o verdura
- 70 g de guisantes congelados
- 4 ajos tiernos (ajetes)
- Aceite de oliva virgen extra
- Vinagre de arroz
- Azafrán
ELABORACIÓN
Calentar un vaso de zumo de zanahoria y un vaso de caldo, y reservamos en caliente.
Lavamos el arroz, escurrimos y reservamos.
Picamos finamente los ajos tiernos y los salteamos en una cazuela con un poco de aceite de oliva y unas gotas de vinagre de arroz.
En una cazuela incorporamos el arroz con el zumo de zanahoria y el caldo calientes y dejamos que cueza. Mediada la cocción del arroz (unos 10 minutos), añadimos los guisantes congelados, unas hebras de azafrán y una pizca de sal y dejamos que termine de cocer hasta que tenga una consistencia cremosa.
Retiramos a una fuente o plato amplio, disponemos las sardinillas sobre el arroz, y listo para servir.


