A finales del pasado mes de febrero, el Institut del Cava celebró una nueva edición de sus Gastrojornadas, dos días en los que una serie de expertos en diferentes mercados emisores y destinos enoturísticos hablaron en profundidad sobre los principales elementos para conseguir captar al enoturista internacional.

Y las principales conclusiones, las claves para conseguir internacionalizar el turismo del vino y del cava que se pudieron extraer de estas Enojornadas 2020, celebradas en el Centro de Interpretación del Cava de Sant Sadurní de Anoia, fueron:

En primer lugar, la necesidad de conocer el perfil del enoturista del siglo XXI. En este sentido, la consultora especializada Zaida Semprún trasladó su apuesta por una fórmula mágica en la que se deben conseguir experiencias perdurables que logren superar las expectativas del visitante, para lo que recomendaba “ser flexibles en las propuestas, buscar la especialización y el nicho de mercado que ofrecen las tendencias turísticas generales y recordar que la competencia, cuando se trata de captar enoturistas extranjeros, no está nunca a casa”.

Estrategias enoturísticas

A continuación, se abordó el tema de cómo aplicar las estrategias enoturísticas a los diferentes mercados. Para conocer el perfil del enoturista extranjero en función de su origen, compartieron sus conocimientos tres expertos en Norteamérica, Latinoamérica y China.

  • Respecto al turista estadounidense, Sean P. O’Rourke, especialista en rutas enogastronómicas, explicó el deseo de este tipo de viajero de vivir experiencias singulares y auténticas, servicios turísticos que, sin necesidad de ser especialmente sofisticados, sean exclusivos, como un desayuno con el propietario de una bodega.
  • Sobre el enoturista latinoamericano hablo Julio Botella, consultor independiente, destacando que se tarta de un perfil diferente al del estadounidense que se sitúa en segundo lugar en volumen de turistas de larga distancia, nunca viene atraído por el enoturismo, pero sí quiere encontrar propuestas de este tipo. Son visitantes más adaptables que los estadounidenses y tienen un potencial desestacionalizador porque llegan en épocas de poca masificación.
  • Y en cuanto al otro mercado emisor, el chino, Rafael Cascales, presidente de ATEC, la Asociación de Turismo España China, explicó que una vez superado el trastorno provocado por el coronavirus no hay que perder de vista a este turista que “cada vez más se parece al europeo: con más poder adquisitivo, con más necesidad de experiencias, con ansias de viajes individuales o familiares y cada vez viaja menos en grupo y con el deseo de encontrarse con propuestas enogastronómicas nuevas”.

En cuanto a encontrar el encaje del sector vitivinícola con el turístico, se habló de dos diferentes destinos, uno más nuevo en este sector, como es el caso de Chile, y otro más experimentado, Italia.

  • Alicia Ortiz, gerente de Enoturismo Chile, explicó el modelo que han impulsado en este país, en el que primero llegaron los enoturistas y después se creó la estructura para acogerlos. Así, con el apoyo de la administración —coordinando, más que impulsando—, las bodegas chilenas han optado por la cohesión territorial y empresarial. Diferentes actores del sector turístico se han asociado para ofrecer una experiencia completa a los visitantes que llegan atraídos por el vino. Han creado comunidad y venden un territorio conjuntamente.
  • Y en Italia, con un sector vitivinícola histórico y con una industria turística muy potente sin la necesidad de hacer marca porque ya la tienen, han optado por la especialización. Roberta Garibaldi, especialista en turismo enogastronómico, expuso la importancia de ofrecer experiencias que se identifiquen con su procedencia. Pero más allá de la marca Italia han optado por la segmentación de la oferta. De esta manera lo que proponen es mostrar la transversalidad del vino en un catálogo en el que además de vincularlo a la gastronomía, se relaciona con el arte, la arquitectura o el patrimonio cultural y natural.

Enoturismo de éxito

Finalmente, en estas Enojornadas 2020, se expusieron varios casos de éxito inspiradores.

  • Por un lado el de Tío Pepe en Jerez, del grupo González Byass, que ha sabido crecer, con una buena planificación, atento a las necesidades que demandaba su visitante.
  • También el de Descalzos Viejos en Ronda (Málaga), que partiendo de una pequeña bodega ubicada en un antiguo convento trinitario del siglo XVI ha sabido estructurar una propuesta enoturística consolidada en una zona con poca tradición vitivinícola.
  • Otro caso de éxito ha sido el de El Cavino, una propuesta que combina algunos tramos del Camino de Santiago con la visita a bodegas y alojamientos singulares. Su responsable, Enrique López, explicó cómo a partir de una buena idea y con mucha tenacidad se puede conseguir, sin vincularlo a un territorio en concreto o en una bodega, montar una experiencia enoturística exitosa.
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Claves para internacionalizar el enoturismo
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Claves para internacionalizar el enoturismo
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El Institut del Cava ha celebrado una nueva edición de sus Gastrojornadas, dos días en los que una serie de expertos en diferentes mercados emisores y destinos enoturísticos hablaron en profundidad sobre los principales elementos para conseguir captar al enoturista internacional.
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