Europa se ha fijado una meta ambiciosa: reducir a la mitad el desperdicio alimentario en la próxima década. Lograrlo empieza por transformar nuestra mentalidad en el supermercado.
A menudo, las promociones tipo 2×1 o los formatos familiares resultan muy atractivos, pero si esos productos no se ajustan a nuestro consumo real, terminan desperdiciándose, con la consiguiente pérdida de dinero y recursos.
Para evitarlo es fundamental priorizar la compra de proximidad y aceptar frutas o verduras ‘imperfectas’ que, aunque no cumplan con cánones estéticos, conservan todas sus propiedades. Al revisar las fechas de caducidad y planificar el menú semanal, no solo evitamos que la comida acabe en la basura, sino que optimizamos nuestra economía. Tirar comida es también tirar el trabajo de agricultores y la energía utilizada en su logística. Para darle una segunda oportunidad a lo que queda en la nevera, podemos preparar elaboraciones de aprovechamiento como esta Crema fría de albaricoques maduros, frambuesa y parmesano, en base a una receta ofrecida por la Denominazione d’Origine Protetta (DOP) Parmigiano Reggiano.
Crema fría de albaricoques maduros, frambuesa y parmesano
INGREDIENTES
Para unas 6 raciones
- 4 albaricoques que veamos que están madurando
- 200 ml de nata fresca
- 50 ml de leche
- 2 yemas de huevo
- 30 g de queso parmesano
- ½ vaina de vainilla
- 20 g de azúcar moreno
- 100 g de frambuesas
- Algunas flores de lavanda de uso alimentario
ELABORACIÓN
Hacemos una mezcla hirviendo la nata y la leche con la vaina de vainilla. En un bol batimos las yemas hasta que tengan más volumen y las vertemos sobre la mezcla anterior caliente. Añadimos el queso parmesano y mezclamos.
En unos moldes aptos para horno colocamos trozos de albaricoques, algunas frambuesas y algunos pétalos de lavanda de uso alimentario, vertemos la mezcla preparada en su interior y cocemos al baño maría —con el agua previamente calentada—, en el horno precalentado a 120 ºC durante aproximadamente una hora, o hasta que consigamos una crema que parezca compacta en los bordes y tambaleante en el centro.
Retiramos del horno y dejamos enfriar, primero a temperatura ambiente y luego en el frigorífico durante al menos 2 horas.
Finalmente, espolvoreamos la superficie de la crema con el azúcar moreno y quemamos con un soplete antes de servir.





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