En los meses de verano es importante tomar una serie de precauciones en la conservación, manejo y preparación de los alimentos — sobre todo con los más puede afectarles el aumento de las temperaturas— para garantizar un consumo seguro y conservar sus cualidades en la manipulación.
Como por ejemplo el huevo, un alimento muy presente en los menús veraniegos pero que en esta época del año exige tomar algunas precauciones, como manejar correctamente tanto el propio producto como los platos preparados con huevo como ingrediente, sean en crudo o cocinados.
El huevo en verano
“Podemos hacer mayonesa en casa en verano, siempre utilizando huevos dentro de la fecha de consumo preferente, preparándola con la mayor higiene y añadiendo un ácido en su elaboración, vinagre o limón, por ejemplo, ya que el pH bajo inhibe el crecimiento de los microorganismos […] Se debe conservar en la nevera y utilizarse preferiblemente en veinticuatro horas”, explica Mar Fernández, directora adjunta de la Organización Interprofesional del Huevo y sus Productos (INPROVO).
Y en el caso de elaboraciones no preparadas en casa, hay que recordar que en España es obligatorio por ley que los restaurantes y otros operadores que preparen comidas listas para el consumo empleen huevos pasteurizados para preparar mayonesa y otras recetas si no se cocinan a suficiente temperatura, para garantizar la seguridad alimentaria en los establecimientos de restauración.
Consejos para evitar la salmonelosis en el hogar
- Usar huevos frescos, que se hayan conservado refrigerados, lo antes posible tras la compra y con la cáscara sin fisuras y limpia.
- Mantener una higiene adecuada en la cocina, lavarse las manos y limpiar los utensilios después de manejar los huevos.
- Cocinar los alimentos a temperatura suficiente, mantenerlos en el frigorífico tras su preparación si no son para consumo inmediato y no dejarlos a temperatura ambiente, especialmente en verano. En cuanto a la temperatura de cocinado adecuada, la salmonela no resiste temperaturas por encima de los 70 ºC. A esta temperatura la clara está coagulada, pero la yema se mantiene todavía líquida.
- Evitar la contaminación cruzada que se produce, por ejemplo, al poner en contacto alimentos ya cocinados con otros crudos.


