Preservar las praderas marinas como la Posidonia es crucial porque generan oxígeno para el planeta, contribuyen a la regulación del clima y a la calidad del agua, y protegen el litoral, lo que a su vez sostiene el interés turístico y el sello de identidad único del territorio.
Es una de las conclusiones a las que se llegó en HIC Summit, un encuentro celebrado recientemente en Ibiza con el apoyo del Pacto Mundial de la ONU y otras entidades, en el que varios especialistas en conservación marina y turismo vinculado al mar han abordado la urgencia de implementar medidas y tecnologías innovadoras para preservar especies y proteger hábitats esenciales como las praderas de Posidonia.
Y es que en el actual contexto de crisis medioambiental y de pérdida acelerada de biodiversidad, la conservación y regeneración de la vida en los mares se ha convertido en una prioridad para muchos expertos y organizaciones dedicadas a la conservación de la vida marina en todo el mundo, un reto vital para el futuro del planeta y como consecuencia, para el de la sociedad.
Las praderas de Posidonia en Baleares
En concreto, se habló de la situación en que se encuentran las praderas de Posidonia en el litoral de Islas Baleares. La Posidonia es una planta marina endémica del Mediterráneo esencial para la salud de los ecosistemas acuáticos por su producción de oxígeno y su potencial para almacenar parte de su producción primaria en depósitos de carbono de larga duración en el sedimento, contribuyendo así a mitigar parte de las emisiones de CO2, y actuando además, como refugio para una gran variedad de especies marinas, incluidos moluscos, crustáceos y peces, entre las cuales se encuentra el caballito de mar.
En este sentido, Marc Rigau, miembro de la Fundación Blue Life, destacaba dos razones por las que es importante preservar y recuperar las praderas impactadas de Posidonia: es una fuente de generación de oxígeno y tiene un impacto directo en la biodiversidad y en el desarrollo del territorio y el atractivo turístico. “Sin Posidonia, muchas especies se verían de manera directa o indirecta afectadas, las aguas perderían su transparencia y calidad, las playas su atractivo y, en consecuencia, disminuiría el interés turístico y la belleza y riqueza de los paisajes marinos. En este contexto, y dada la amenaza hacia esta planta, es necesaria una regeneración de Posidonia. En muchas partes del mundo los paisajes marinos han sufrido una transformación drástica: áreas que solían estar cubiertas por diversas especies vegetales han quedado reducidas a simples extensiones de roca desnuda. La actividad humana, especialmente los vertidos, la pesca accidental y el fondeo de embarcaciones supone, en las últimas décadas, una amenaza adicional para las praderas marinas y para la protección de la Posidonia oceánica”, explicaba el experto marino.


