El final del verano y la consiguiente vuelta a los horarios laborales hace más difícil dedicar el tiempo necesario para la preparación de las comidas y cenas del día a día.

Por ello, y para ahorrar tiempo y esfuerzo facilitando la planificación de menús equilibrados, cada vez más se va imponiendo la solución del batch cooking, dedicar un día a cocinar en cantidad suficiente para comer el resto de la semana, una técnica que se desarrolló en las cocinas industriales pero que se ha popularizado en los hogares porque permite reducir esfuerzos sin renunciar a una dieta saludable.

Batch cooking, pero sin riesgos alimentarios

Y, dado su auge, desde el Instituto Silestone —plataforma internacional del Grupo Cosentino dedicada al conocimiento del espacio de la cocina— han querido ofrecer una serie de consejos para aprovechar esta técnica de manera higiénica y segura, disfrutando así de comida casera y saludable sin dedicar tiempo diario a la cocina:

Compra: adquirir ingredientes bien frescos, preferiblemente de temporada, y que puedan conservarse bien, por ejemplo, frutas y verduras sin golpes o magulladuras.

Limpieza e higiene: cuidar la higiene tanto de las manos como de todas las superficies de trabajo, utensilios y equipos antes de comenzar a cocinar. Utilizar tablas de cortar separadas para los diferentes tipos de alimentos (canes, pescados, verduras…) para evitar la contaminación cruzada.

Preparación de ingredientes: dedicar tiempo a lavar, cortar retirando las partes no comestibles o más sucias, y preparar los ingredientes según sea necesario.

Elaboración: cocinar a más de 65 ºC -70 ºC, y si la preparación no requiere tratamiento térmico, como en el caso de las ensaladas, desinfectar las verduras y hortalizas previamente con lejía apta para alimentos y agua de bebida.

Control de la temperatura: mantener tanto los ingredientes como las elaboraciones refrigeradas entre 0 y 4 ºC o congeladas al menos a 18 ºC bajo cero.

Almacenamiento: una vez que las comidas estén listas, dejarlas enfriar, este proceso no debe superar nunca las 2 horas y se reducirá si dividimos los alimentos en porciones más pequeñas. No introducir alimentos calientes en la nevera.

Recipientes: herméticos como tápers o tarros para almacenar las raciones. También bolsas o barquetas de congelación con cierre. Etiquetar cada uno con nombre y fecha de preparación. Refrigerar o congelar, según sea el caso.

Congelación: para almacenar las comidas durante períodos más largos, colocar las porciones en el congelador siguiendo las pautas adecuadas para congelación y descongelación de alimentos.

Consumo: A medida que avanzan los días de la semana, retirar las raciones necesarias del refrigerador o congelador y calentarlas a fondo uniformemente, evitando recalentar los alimentos varias veces y no reutilizando las sobras.

Descongelación segura: descongelar los alimentos en el refrigerador durante la noche. Si necesitáramos descongelar rápidamente se puede utilizar el microondas, pero el calentamiento será menos uniforme.

Calentamiento adecuado: calentar los platos cocinados completamente hasta una temperatura interna de al menos 70 °C en todo el alimento. Sopas, caldos y salsas que no se corten, calentar hasta la ebullición.

Tiempo de almacenamiento: variará según el alimento y las condiciones de conservación, aunque se recomienda consumir las comidas preparadas en un máximo de 3 días y congeladas dentro de los 3 meses.

Resumen
Con la vuelta a la normalidad viene bien recurrir al batch cooking, pero sin riesgos
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Con la vuelta a la normalidad viene bien recurrir al batch cooking, pero sin riesgos
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El final del verano y la consiguiente vuelta a los horarios laborales hace más difícil dedicar el tiempo necesario para la preparación de las comidas y cenas del día a día.
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