La inclusión de subproductos de la molturación de la aceituna en la dieta de los rumiantes no solo no tienen un impacto negativo en la salud de los animales ni en la calidad de su leche, sino que ayudan a reducir las emisiones de metano que éstos emiten.
Así se asegura en las conclusiones del reciente estudio Nutrición y alimentación de rumiantes. Efecto de los coproductos de la cadena de producción de aceite de oliva sobre las comunidades microbianas del rumen: un estudio in vitro, publicado por un equipo de investigadores italianos en el Italian Journal of Animal Science y recogido por la publicación especializada Olive Oil Times en un artículo firmado por Simon Roots, cuyos resultados indican que las hojas de olivo y el orujo de aceite de oliva, los dos principales subproductos del proceso de producción de aceite de oliva, tienen un impacto mínimo en las comunidades microbianas del rumen de las ovejas y promueven la sostenibilidad en las estrategias de alimentación, un factor primordial en el sector ganadero, responsable de aproximadamente el 14,5 % del total de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.
Objetivo, reducir las emisiones de metano de las ganaderías
Esto ha llevado a investigar fuentes de alimentación alternativas que se alineen con los principios de la economía circular y no compitan con la nutrición humana y, como resultado, se están explorando numerosos subproductos agrícolas como componentes no convencionales en las dietas de rumiantes para mitigar la huella ecológica de la producción de alimentos.
En este sentido, los productores de aceite de oliva eliminan anualmente millones de toneladas de hojas de olivo y de orujo de aceite de oliva, lo que supone un coste adicional y un desafío logístico para muchas almazaras.
El orujo de aceite de oliva y las hojas de olivo contienen polifenoles y ácidos grasos, lo que los convierte en complementos dietéticos atractivos para los rumiantes, de modo que su inclusión en las dietas puede reemplazar los ingredientes convencionales, incluidos el forraje o el concentrado, que según investigaciones independientes podrían reducir los costos de alimentación en un 75 %. Y al ser rico en polifenoles y ácidos grasos solubles en agua, ha mejorado la digestibilidad en comparación con formas anteriores, superando limitaciones anteriores en la alimentación animal.
Por su parte, las hojas de olivo, aunque tienen una calidad de fibra más baja, contienen compuestos valiosos como la oleuropeína y el ácido oleico, lo que sugiere beneficios potenciales en la actividad microbiana del rumen y la calidad de la leche.


