Cada día vemos, compramos y consumimos un buen número de productos o bebidas que forman parte ya de nuestro entorno personal, que nos resultan naturalmente familiares y cercanos. Sin embargo, no siempre conocemos su verdadero origen o el de su nombre, que en ocasiones se remonta a épocas muy lejanas. Como, por ejemplo, el del Dry Martini.
Una medida generosa de ginebra con un chorrito de vermut seco —según la International Bartenders Association (IBA) en una proporción 5:1—, bien removido con cubitos de hielo en mezclador pero servido sin hielo, en una copa de cóctel enfriada y adornado con una aceituna. Es el Dry Martini, uno de los cócteles más famosos del mundo del cine, que James Bond, con su famosa expresión “mezclado, no agitado”, elevó a un nivel muy popular, logrando que esta frase se repitiera en innumerables películas, series, película y libros.
El origen del Dry Martini
Aunque como en muchos otros productos, el origen del Dry Martini es incierto, una de las teorías más generalizadas es que deriva del Martínez, un cóctel dulce a base de ginebra, vermut dulce y marrasquino, que comenzó a servirse en algún momento a principios de la década de 1860 en el Occidental Hotel de San Francisco, que la gente frecuentaba antes de tomar un ferry nocturno a la cercana ciudad de Martínez, en California.
De hecho, un ‘cóctel Martínez’ se describe por primera vez en la edición de 1887 de Bartender’s Guide, How to Mix All Kinds of Plain and Fancy Drinks, del barman Jerry Thomas, considerado el padre de la coctelería americana. En fechas inmediatamente posteriores, el término Dry Martini va apareciendo en más libros, como en Harry Johnson’s Bartender’s Manual (1888) o Stuart’s Fancy Drinks and How to Mix Them (1896), entre otros.
Hacia principios del siglo XX el cóctel se fue ‘secando’, usando menos vermut y más ginebra seca, y la proporción de estos dos ingredientes fue cambiando, pasando de 2:1 ginebra-vermut, a versiones extremas ‘extra dry’, prácticamente ginebra sola con apenas unas gotas de vermut. Durante la Ley Seca, entre 1920 y 1933 y en periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, el Dry Martini se convirtió en símbolo de elegancia y sofisticación.
Según Aceitunas Torrent, con el tiempo se incorporó la aceituna como guarnición, posiblemente como una alternativa a la cáscara de limón o la cereza marrasquino que aporta un contraste salado y graso que equilibra el amargor del vermut y la sequedad de la ginebra.
La versión Vodka Martini fue popularizada por James Bond en las novelas de Ian Fleming, apareciendo por primera vez en Casino Royale, publicado en 1953, la primera aventura literaria de James Bond escrita por el escritor y periodista británico, aunque la receta original que figura en el libro es de “tres medidas de ginebra Gordon’s, una de vodka y media de Kina Lillet”, un licor hecho con vino blanco mezclado con licores de frutas y aromatizado con quinina.


