“La mejor manera de prevenir las alergias alimentarias es a través de información alimentaria, que es el principal medio de comunicación entre los operadores alimentarios —productores, vendedores, personal de hostelería, etc. — y los consumidores”.
Así lo aseguran desde la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) —organismo que se encarga de garantizar el más alto grado de seguridad alimentaria y promover la salud de los ciudadanos mediante una nutrición saludable—, añadiendo que esta información, que debe aparecer de forma clara y legible, “permite que los consumidores puedan conocer, entre otros aspectos, la composición de los alimentos para poder realizar una elección con conocimiento de causa de las opciones que sean seguras para ellos”, evitando así las posibles alergias alimentarias.
Recomendaciones frente a las alergias alimentarias
En ese sentido, desde la AESAN ofrecen una serie de recomendaciones que hay que tener en cuenta si sufrimos algún tipo de alergia alimentaria:
- En los alimentos envasados, los alérgenos figurarán en la lista de ingredientes de forma destacada mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de ingredientes de la lista. En caso de que no haya lista de ingredientes, se indicarán después de la palabra ‘contiene’.
- En ocasiones en el etiquetado de los alimentos podemos encontrar menciones del tipo “Puede contener + alérgeno”, que advierten al consumidor de una posible presencia no intencionada (no es un ingrediente) e inevitable de un alérgeno, por ejemplo, por una posible contaminación cruzada.
- La Unión Europea establece 14 grupos de sustancias que son las que, estadísticamente causan la mayor parte de alergias o intolerancias alimentarias y que, por ello, deben aparecer en el etiquetado: cereales que contienen gluten (trigo, centeno, cebada, avena, etc.), crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche (incluida la lactosa), frutos de cáscara (nueces, almendras, avellanas, etc.), apio, mostaza, sésamo, dióxidos de azufre y sulfitos en concentraciones superiores a 10 mg/kg o 10 mg/l, altramuces y moluscos.
- Aunque la normativa sólo obliga a declarar estos 14 grupos anteriores, debemos tener en cuenta que hay personas alérgicas a otros alimentos como el melocotón, los garbanzos o los guisantes. Por ello, una vez más, la importancia de leer en la etiqueta, en este caso, el listado de ingredientes.
- La información debe aparecer en etiquetas adheridas al alimento en el caso de que éste se haya envasado previamente (y la venta sea sin vendedor). El tamaño de letra de las etiquetas deberá ser, al menos, 1,2 mm con carácter general y 0,9 mm cuando la superficie mayor del envase sea inferior a 80 cm2.
- En restauración y venta a granel, también es obligatorio informar sobre los alérgenos, aunque puede hacerse verbalmente, siempre que esté disponible por escrito si el cliente lo pide. En la venta a distancia, como a través de teléfono o Internet, también se debe informar al consumidor de la presencia de alérgenos.


