Representantes del Grupo Europeo de Productores de Hongos han mantenido el pasado lunes y martes un encuentro en Albacete para abordar diversos asuntos relacionados con el futuro de la producción del champiñón, entre ellos un tema que preocupa especialmente a la delegación española: el incremento del precio de la paja como consecuencia de la sequía.
Entre los temas abordados en este encuentro —que ha contado con representantes de Alemania, Bélgica, Francia, Hungría, Irlanda, Italia, Holanda, Polonia y, por parte de España, de la Comunidades de La Rioja y Castilla-La Mancha— han estado algunos como las cifras de producción y la situación del mercado, el programa de promoción de hongos en Europa, la propuesta de regulación sobre residuos de envases o la regulación sobre el transporte intraeuropeo por carretera y sus efectos en el transporte de sustrato y turba.
La producción de champiñón en España
Por parte de la delegación española se destacó especialmente los efectos y consecuencias que la sequía está provocando en el sector, pues la escasez de paja y el consecuente incremento de su precio está elevando los costes de producción del champiñón, ya que esta depende de la paja para la elaboración de compost, por lo que esta subida de precios complica enormemente el mantenimiento las producciones sin imputarlo al consumidor final.
Ya el pasado mes de mayo, Elías Olmeda, presidente de la cooperativa albaceteña Champinter —una de las principales productoras nacionales de champiñón— comentaba en un comunicado que “como la paja se siga destinando a generación de energías renovables vamos hacia un desabastecimiento, con el consiguiente problema para ganaderos y productores como los del sector del champiñón”, explicando que en España la paja se emplea, además de como alimento de la cabaña ganadera y para la producción de champiñón, para la generación de biomasa con destino a energías renovables.
En su comunicado, Olmeda aseguraba, además, que “muchos de los proyectos de energías renovables son subvencionados por las distintas administraciones, por lo que su acceso a la paja resulta más viable que para productores de champiñón o ganaderos, por lo que como esta situación prosiga, al final la paja no va a llegar ni al ganadero ni a los productores de champiñón, o lo va a hacer a precios inviables”, añadiendo que “en Europa ya hay países que han dejado de producir champiñón por falta de compost, debido a varias circunstancias como sequía, guerra en Ucrania, precios de combustibles y energía, principalmente gas, que está motivando que se destine más subproductos como la paja a la generación de energías renovables. Además, los países de Oriente Medio han incrementado la compra de paja para alimentar a sus animales”.


