“Me apetecería tomar una copa, pero que fuera baja en calorías”. ¿Quien no se ha debatido en alguna ocasión entre el deseo de compartir una agradable copa en compañía de los amigos y el firme propósito de mantener en todo momento las calorías a raya? A partir de ahora esta combinación va a ser posible […]

“Me apetecería tomar una copa, pero que fuera baja en calorías”. ¿Quien no se ha debatido en alguna ocasión entre el deseo de compartir una agradable copa en compañía de los amigos y el firme propósito de mantener en todo momento las calorías a raya?

A partir de ahora esta combinación va a ser posible gracias al atrevimiento de Ron Brugal, que ha elegido España y sus bares para presentar, a nivel mundial, Brugal Suspiro, la primera bebida espirituosa ligera elaborada a base de auténtico ron dominicano con todo el sabor de la marca pero con la mitad de calorías: 55 kilocalorías por cada 50 mililitros.

“Los cánones han cambiado y, ahora, el consumidor quiere bebidas que se identifiquen con su estilo de vida. Si tenemos posibilidad de elegir entre un refresco light y otro que no lo es, ¿por qué no va a ocurrir lo mismo en el universo de los destilados?” asegura Jassil L. Villanueva, Maestra Ronera de la marca.

Con esta premisa se ha trabajado en la sede central de Brugal durante varios años teniendo siempre como referente que el producto tenía que conservar su estándar de calidad y que el proceso debía respetar la esencia artesana de la casa.

Ligero y natural

El nuevo producto está elaborado a partir de ingredientes naturales como la caña de azúcar y el agua más pura de Puerto Plata, la región norte de República Dominicana. Su sabor dulce, seña de identidad de la casa, se obtiene a través de un proceso de envejecimiento único.

En este proceso se destila doblemente su melaza para evaporar parte del contenido alcohólico, posteriormente se deja reposar en barricas de roble blanco americano que anteriormente han contenido Bourbon y se finaliza el proceso con un blended de rones de hasta ocho años de envejecimiento en barrica. El resultado es un líquido inesperadamente ligero, con 20º de alcohol y al que no ha sido necesario añadir azúcares de manera artificial.


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