Con la llegada del buen tiempo, son muchos los que aprovechan para viajar con autocaravana, una forma de conocer España con la comodidad de llevar lo imprescindible con uno mismo y alojamiento incluido. La Guía Repsol 2012 apuesta por todo tipo de viajeros, por eso ha seleccionado cinco rutas para realizar en autocaravana, donde las […]

Con la llegada del buen tiempo, son muchos los que aprovechan para viajar con autocaravana, una forma de conocer España con la comodidad de llevar lo imprescindible con uno mismo y alojamiento incluido.

La Guía Repsol 2012 apuesta por todo tipo de viajeros, por eso ha seleccionado cinco rutas para realizar en autocaravana, donde las leyendas, los paisajes y las emociones se encuentran a pie de carretera; y con las que es posible disfrutar de la libertad, el contacto directo con la naturaleza, las costumbres e incluso saborear la gastronomía más tradicional de la mano de alguno de los cocineros galardonados con Soles Repsol.

La ruta de George Borrow en Extremadura

AtrioEsta ruta, de cerca de 210 Km., es aconsejable iniciarla en la localidad de Zafra, donde el reconocido escritor y viajero británico George Borrow comenzó su andadura entre 1836 y 1840, ofreciendo a Europa una imagen romántica de nuestro país a través de su libro de viajes La Biblia en España.

En Mérida, declarada Patrimonio de la Humanidad, se puede pasear por el Anfiteatro Romano (año 8 a.C.). En la misma ciudad, la Guía Repsol recomienda un clásico de la cocina extremeña, el restaurante Altair, donde reponer fuerzas con el tradicional Asado de Cabrito. (Precio medio: 40 euros) disfrutando de un espectacular entorno a orillas del Guadiana.

La ruta continúa por las localidades de Don Benito, que cuenta con un área para caravanas y Villanueva de la Serena y Almendralejo, donde merece la pena echar un vistazo a las particulares Casas-Palacios representativas de la zona. Con rumbo hacia el norte, una parada obligada es Trujillo, ciudad perfecta para visitar la Casa Museo Pizarro y deleitarse con el queso característico de la comarca.

Llegando a la capital cacereña, se puede visitar uno de los monumentos históricos más representativos del siglo XVIII, el Convento de Santa Ana. Y hacia el final del trayecto, para quedarse con buen gusto de la escapada, el restaurante Atrio, galardonado con tres Soles Repsol, sorprende con uno de sus platos característicos, El Puche, un cocido extremeño con bastante enjundia. (Precio medio: 95 euros).

Los desfiladeros del Alto Ebro (Burgos)

Casa-OjedaLa ruta propuesta, de aproximadamente 170 Km., comienza en el anfiteatro rocoso formado por la acción de los afluentes del río Ebro, frontera natural del histórico Condado de Treviño. Partiendo del Puente de Miranda del Ebro (siglo XVIII), una de las primeras paradas importantes es la Puebla de Arganzón, de origen medieval, donde se pueden apreciar los yacimientos arqueológicos que corresponden al primitivo poblado prerromano de Arganzón. Durante el camino es interesante visitar Muergas, Ozaña, Doroño y sobre todo Cucho, una de las aldeas famosas por las aguas medicinales de su balneario.

Cogiendo la carretera BU-P-7442, nos adentramos en las tierras condales, descubriendo el paraje natural de Obarenes, donde se conservan algunas de las especies más vulnerables, como el cangrejo de río autóctono o el águila-azor perdicera. Dejando atrás la capital, se llega a San Vicentejo, donde se puede visitar la ermita románica de la Concepción y degustar una amplia variedad de productos de la zona, como son la morcilla, la carne de caza o los caracoles.

Para descansar de la carretera y descubrir los encantos de la naturaleza, el viajero puede realizar una ruta de senderismo por la estrecha Garganta del Ayuda, donde disfrutar de las vistas del Barranco de Arrola se convierte en todo un espectáculo. Esta ruta permite saborear lo mejor de la gastronomía burgalesa y vasca, tal y como demuestran algunos de los restaurantes del camino.

No obstante, es aconsejable desplazarse hasta Burgos y visitar algunos de los monumentos más prestigiosos de la ciudad, como su Catedral, una joya de origen gótico declarada Patrimonio de la Humanidad, el Palacio de la Cartuja de Santa María de las Flores, el Arco de Santa María o el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, del siglo XII.

Después de un paseo por las calles más singulares de la ciudad, es recomendable hacer una parada en el restaurante Casa Ojeda, con un Sol Repsol, donde el turista podrá degustar su sabroso Confitado de lechazo con patatas bravas. (Precio menú: 45 euros).

Washington Irving por tierras andaluzas (Sevilla y Granada)

ruta-VeletaAlrededor de 255 Km. es la distancia que separa la capital andaluza de la imperial Granada. El escritor estadounidense Washington Irving inició en 1829 este itinerario con aroma a azahar, reviviendo el gran esplendor de la cultura hispanomusulmana. Este trayecto parte de Sevilla, donde antes de abandonarla es recomendable un paseo por los Reales Alcázares, el Barrio de Santa Cruz, la orilla del Guadalquivir por Triana y la Catedral, considerada la tercera más grande de la cristiandad.

Y ya emprendido el camino, una de las ciudades para detenerse a visitar es Carmona, declarada Conjunto Histórico, donde se encuentra la necrópolis romana. Otras de las paradas de especial interés son Écija, Osuna o Estepa. En esta última se pueden visitar los restos arqueológicos de origen prehistórico en la ciudad. La siguiente estación en el camino es Humilladero, uno de los numerosos pueblos situados entre trigales, viñas y olivos que recorre la ruta, junto con Archidona –que cuenta con una estación de servicio habilitada para autocaravanas¬– Loja y Huétor Tájar.

La ruta continúa por Montefríos y Fuente Vaqueros, ciudad de nacimiento de Federico García Lorca, donde se debe visitar la casa natal del poeta. De camino por la A-92 y entrando en Granada, algunas de las señas de identidad características de la ciudad son las Cuevas del Sacromonte y el Barrio del Albaicín, pero sobre todo la prestigiosa Alhambra, declarada Patrimonio de la Humanidad, en la que se requiere reservar la entrada con antelación y en la que se produce una mezcla de arte renacentista con arquitectura musulmana única en el mundo.

Para reponerse de todo el trayecto, el Restaurante Ruta del Veleta, con un Sol Repsol, invita a los más golosos a saborear sus Natillas caseras de caramelo (Precio medio: 40 euros).

El País Vasco: ruta por los caminos cercanos al mar

neruaDesde Irún, en la frontera con Francia, hasta Pobeña, en la entrada de Cantabria, el Camino de la Costa permite descubrir unos 125 Km. de ’otro’ Euskadi. Esta ruta cuenta con una gran tradición, puesto que era utilizada por los reyes y nobles europeos que querían eludir los territorios donde todavía se libraba la Reconquista.

Comenzando por el Puente Internacional de Santiago en Irún, el viajero se adentrará en localidades como Hondarribia o pueblos pesqueros como Pasai Donibae y Pasai San Pedro que son el preludio a la llegada a San Sebastián, parada obligatoria para perderse por su casco viejo, el Paseo de la Concha, el mirador del Monte Igueldo o degustar la rica gastronomía vasca en el restaurante Kokotxa, con un Sol Repsol y con su sabroso Chipirón a la plancha con panceta. (Precio medio: 60 euros)

Después de recorrer los pueblos de Zarautz, Getaria, Ondarroa y Guernika, la siguiente parada y apuesta turística es Bilbao. Llegados al último destino, es recomendable visitar el Museo Guggenheim y descubrir la innovación gastronómica del restaurante Nerua, galardonado con tres Soles Repsol. Es el lugar perfecto para degustar un suculento Rodaballo con nabos y jugo de hierbas aromáticas. (Precio medio: 70 euros).

Tras abandonar Bilbao, la ruta continúa hacia las ciudades industriales de Barakaldo, Sestao y Portugalete, donde el viajero podrá observar el Puente Colgante, obra de Alberto Palacio, declarado Patrimonio de la Humanidad. Ya en Muskiz, nos dirigimos al final del trayecto, Pobeña, que cuenta con la playa natural de La Arena.

Aventura del ingenioso hidalgo: en un lugar de La Mancha…

meson-el-corregidorLa obra cumbre de Cervantes sirve de perfecta guía literaria, histórica y artística para conocer los lugares que poblaron la historia de don Alonso Quijano. El camino, de cerca de 180 Km., transcurre por los Campos de Criptana, Montiel o Calatrava y está plagado de molinos y recuerdos que evocan al Quijote. El recorrido empieza por una de las ciudades con mayor encanto, Toledo, donde merece la pena visitar algunos de sus monumentos históricos, como el Alcázar –hoy convertido en Museo del Ejercito con una espectacular obra que funde la vanguardia y el estilo neoclásico del edificio originario– el Palacio Arzobispal, la Catedral gótica, El Museo del Greco o las sinagogas del Tránsito y de Santa María la Blanca.

Tomando la carretera CM-400, se alcanza Tembleque, cuya Plaza Mayor (s. XVII) es de las más antiguas de España y está declarada Monumento Histórico Artístico. El camino continúa por Campo de Criptana, donde el viajero podrá visitar los característicos molinos de viento manchegos. Tomando la TO-1011 se alcanza El Toboso, cuna de Dulcinea, donde el Museo Cervantino es de visita obligada y Ossa de Montiel, donde se pueden observar las ruinas del castillo de Rochafrida.

La ruta continúa por Valdepeñas y su iglesia de los Trinitarios, hasta llegar a otro de los pueblos con una intensa historia, Almagro, donde el viajero podrá disfrutar de su plaza mayor o su Corral de Comedias y acudir al Mesón del Corregidor, galardonado con un Sol Repsol. Se trata de una antigua casa solariega del siglo XVIII donde la cocina de vanguardia es reconocida por sus comensales. (Precio medio: 44 euros).

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