Esta pasada semana ha fallecido en Oviedo, a los 71 años de edad, Fernando Martín, el histórico cocinero que a través de su restaurante Trascorrales en esta ciudad, logró transformar la cocina asturiana desde sus propias esencias, consiguiendo la primera estrella Michelin para esta región. Fernando Martín creció entre fogones. A los siete años se […]

Esta pasada semana ha fallecido en Oviedo, a los 71 años de edad, Fernando Martín, el histórico cocinero que a través de su restaurante Trascorrales en esta ciudad, logró transformar la cocina asturiana desde sus propias esencias, consiguiendo la primera estrella Michelin para esta región.

Fernando Martín creció entre fogones. A los siete años se traslada desde su pueblo natal, Llanera, hasta Oviedo, donde su familia se hace cargo del restaurante Pelayo, con su madre, Enedina, al frente de la cocina y su padre, Fernando, en al barra y sala, de quienes recibe sus primeras lecciones, pero sobre todo, el cariño por una profesión.

En 1976, Fernando decide abrir su propio restaurante en Oviedo, con el nombre de la plaza en la que estaba ubicado, Trascorrales, un local en el que rápidamente logra transformar y hacer evolucionar la tradicional cocina asturiana, sin perder su esencia, hacia la modernidad, en una época en la que la gastronomía no estaba de moda ni se reflejaba en los medios de comunicación a través de la crítica profesional.

Pasar por Oviedo era pasar por Trascorrales

Fue su excelente labor y el boca a boca a través de sus clientes lo que hizo que por Trascorrales pasaran todas las personalidades de la época, desde la propia Reina Sofía, pasando por representantes internacionales como Rockefeller, Liz Taylor, Carlos Andrés Pérez o Fidel Castro y nacionales, entre ellos Camilo José Cela, José María Aznar, Vargas Llosa y año tras año, buena parte de los jurados y galardonados en las sucesivas ediciones de los premios Príncipe de Asturias.

La primera estrella Michelin de Asturias

Novedosos platos a partir de los productos tradicionales de su tierra, como los oricios gratinados, los callos empanados, las colmenillas, los pimientos rellenos de chipirón, la tosta de cebolla con foie y trufa negra, las albóndigas de rabo de toro o la pierna de cordero rellena, le hicieron merecedor de numerosas distinciones, entre ellas la primera estrella Michelin de Asturias y el Premio Nacional de Gastronomía.

Después de cerrar Trascorrales en 1995, Fernando Martín se hizo cargo de numerosos negocios de hostelería en varias ciudades a lo largo de todo el territorio nacional, hasta que recientemente reabriera el mítico restaurante en Oviedo, del que actualmente es su hija quien lleva las riendas del negocio.