El desperdicio alimentario procedente de los hogares españoles aumentó un 8,9 % en 2018. Del volumen total de alimentos desechados, la gran mayoría corresponde a productos sin utilizar —principalmente hogares familiares de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos— y el resto se trata de alimentos ya cocinados.

Son algunos de los datos recogidos en el Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares, elaborado periódicamente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, un estudio de cuantificación que proporciona información detallada de las cantidades de alimentos desperdiciados en los hogares españoles, y un instrumento informativo para concienciar sobre la compra responsable de alimentos y promover un consumo ajustado a las necesidades alimentarias. Y es que el desperdicio alimentario es una preocupación internacional, y reducirlo es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Desperdicio alimentario. Datos de síntesis

En su última edición, el Panel del Ministerio registra, entre otros datos:

— Los hogares españoles desperdiciaron, entre enero y diciembre de 2018, un total de 1.339 millones de kg/l. de alimentos y bebidas, lo que supone un incremento de nada menos que el 8,9 % con respecto al año anterior, es decir, 109 millones de kg/l más.

— La tasa total de desperdicio —la proporción aproximada entre los alimentos desechados y el total de alimentos comprados— se sitúa en un 4,6 %, lo que supone un aumento del 0,3 % respecto a 2017.

— El aumento del desperdicio alimentario en los hogares se ha producido fundamentalmente por el repunte experimentado durante la primavera-verano de 2018 (10,5 % de incremento), caracterizado por las altas temperaturas.

— Del volumen total de alimentos desechados, 1.127 millones de kg/l. corresponden a productos sin utilizar y 212 millones a alimentos ya cocinados, que finalmente no han sido y que representan tan solo el 15,8 % del volumen total de desperdicio.

— Los productos sin utilizar que más se desperdician son las frutas y hortalizas y las verduras (46%), seguidas de los derivados lácteos (13 %). Por el contrario, se han registrado disminuciones del desperdicio en el caso del pan (5 %) y del pescado (2,3 %).

— En cuanto a los alimentos ya cocinados, los platos que más terminan en el cubo de la basura son los basados en legumbres, sopas, cremas y purés, y los platos con base de carne y con base de arroz. Los desperdicios más significativos en este apartado son las lentejas, ensalada verde y tortilla de patata.

— Eso sí, ocho de cada diez hogares españoles reconocen tirar alimentos y bebidas a la basura. En este ámbito, el 81,5 % de los hogares tira productos tal y como los compraron, sin haber sufrido ningún tipo de elaboración. Quienes desperdician productos sin utilizar son principalmente hogares familiares de hasta 49 años, con niños menores de 6 años o parejas sin hijos.

— Por zonas geográficas, Andalucía es la región que más volumen de productos sin utilizar desperdicia, seguida del Levante, el área metropolitana de Madrid, noreste peninsular (Cataluña y Aragón), noroeste y centro peninsular, y Barcelona metropolitana.

— Andalucía es también la región que más volumen de alimentos elaborados desperdicia, tras la que se sitúa el área metropolitana madrileña, noroeste peninsular, Levante, norte-centro, noreste peninsular y Barcelona metropolitana.

Resumen
Aumenta, en casi un 9 %, el desperdicio alimentario de los hogares
Título
Aumenta, en casi un 9 %, el desperdicio alimentario de los hogares
Descripción
El desperdicio alimentario procedente de los hogares españoles aumentó un 8,9 % en 2018. Del volumen total, la gran mayoría corresponde a productos sin utilizar, y el resto se trata de alimentos ya cocinados.
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