Uno de los clásicos ‘olvidos’ veraniegos es pensar que por estar junto al agua mantenemos un nivel adecuado de hidratación, cuando normalmente es al revés. Y olvidar la hidratación cuando estamos más expuestos a golpes de calor y los rayos solares puede traer consecuencias no deseadas en unas vacaciones.

Tener claras distintas maneras de permanecer hidratado durante las largas jornadas bajo el sol es esencial para disfrutarlas tranquilamente. Por ello, la marca de café frío Kaiku Caffè Latte ha querido compartir algunos prácticos trucos para cuidar la hidratación sin renunciar ni a un minuto de playa.

Beber antes de tener sed. Al igual que nos ponemos crema solar antes de quemarnos, ¿por qué no tenemos la misma concienciación con permanecer hidratados, si es una necesidad igual de básica? La sed es un síntoma —muy preliminar— de la deshidratación y por ello debemos combatirla bebiendo cada poco tiempo.

Alternar agua y café. Según un estudio de la universidad de Birmingham, el café tiene cualidades hidratantes similares a las del agua: los individuos que consumieron algunas raciones de café al día mostraban la misma hidratación que aquellos que consumieron su equivalente en agua. Alternar esos dos aliados, siempre que el café sea frío, es un truco que nos hará permanecer más hidratados sumando las propiedades de ambos. Además, el café nos mantiene despejados y puede combatir la molesta sensación de embotamiento que precede a los golpes de calor.

‘Comer agua’: comer fruta ayuda a mantener los niveles de hidratación al tiempo que combate el hambre. Existen frutas más recomendables que otras: melón, sandía, uvas o cerezas son compañeros idóneos para llevarse a la playa, sobre todo si los hemos mantenido refrigerados durante la noche, para hacerlos más apetecibles.

Más consumo de potasio. La pérdida de potasio puede darse cuando estamos en movimiento bajo un sol intenso. El potasio tiene funciones fundamentales en la hidratación corporal y por eso es aconsejable incrementar su consumo en situaciones en los que el cuerpo pueda perder agua. Las chirimoyas y el aguacate, además de dar un toque muy tropical a nuestros snacks de playa ayudan en esta función básica.

Buscar la sombra. Aunque no sea una medida sustitutoria de beber las raciones de agua adecuadas, es una manera de reducir la sensación de deshidratación a corto plazo y de evitar un incómodo golpe de calor. Para ello nos debemos asegurar de siempre tener a mano una sombrilla o un sombrero.

Aliados para el frescor. Neveritas, botellas de spray o simplemente una pistola de agua. Las neveras portátiles mantienen frías las bebidas durante todo el día, haciéndolas más apetecibles, mientras que los sprays o las pistolas de agua sirven para hidratar la piel del cuerpo, que también requiere un aporte extra durante las jornadas de sol.

Comprobar si estamos ‘hirsty’. Thirsty (sediento en inglés) y hungry (hambriento) se unen en esta nueva palabra que puede resultarnos de utilidad para comprobar nuestro estado de hidratación a lo largo del día en la playa. A veces la sed se disfraza de hambre y sobreviene una poderosa sensación de estar hambrientos cuando, sin saberlo, lo que tenemos en realidad es sed. Para comprobarlo, al tener esta sensación —sobre todo si hemos consumido alimentos durante la hora y media anterior— el mejor test será beber un vaso de agua y esperar 10 minutos. Si la sensación de hambre desaparece es un síntoma de que lo que necesitaba nuestro cuerpo era hidratarse.

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Calorcito, sol, playa… pero hidratados
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Uno de los clásicos ‘olvidos’ veraniegos es pensar que por estar junto al agua mantenemos un nivel adecuado de hidratación, cuando normalmente es al revés.
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