El comercio de proximidad, la familiar tienda de barrio, resiste. “Hoy, como siempre, estamos abiertos”, explican algunos de los propietarios de este tipo de negocios que, además, han actualizado sus propuestas reforzando el servicio online y la entrega a domicilio para garantizar el abastecimiento de las personas mayores y preservar la seguridad de los vecinos.

Profesionales que en estos momentos difíciles siguen estando en primera línea. Desde Carnimad, la Asociación de Carniceros y Charcuteros de Madrid, explican que “no se sienten héroes”, incluso alguno de ellos comenta que “no le importaría quedarse en su casa como otros muchos ciudadanos”, pero entienden que tienen una responsabilidad social y que deben cumplir con ella, con la calidad y confianza de siempre.

En la Comunidad de Madrid conforman el comercio especializado de la carne y derivados casi 2.600 empresas, una cifra que se eleva a 25.000 a nivel nacional. Estos datos ponen de manifiesto la relevancia del sector como parte fundamental del tejido comercial del país. Y en estos momentos todos ellos, salvo casos excepcionales de fuerza mayor, están abiertos, y desde la Carnimad han hecho públicos algunos testimonios de sus asociados, analizando la actual situación.

Así afronta la crisis el comercio de proximidad

Algunos de ellos muestran su preocupación ante la situación que, dada la poca afluencia en horario de tarde, les está obligando a modificar sus horarios, pero todos abogan por la prudencia y la serenidad, ante un estado de incertidumbre, donde todos están intentando hacer lo mejor, desde la responsabilidad. En este sentido, Oscar Palomar, gerente de L’apetecible, reconoce estar preocupado por su salud y la de su equipo y, en consecuencia, están extremando las medidas de higiene y seguridad: “Además de las habituales en cuestión de limpieza, insistimos mucho en el lavado de manos tras cobrar a cada cliente”.

Por su parte, Ángel Clavo (Charcutería La Extremeña) explica que durante la primera semana de la crisis las ventas se dispararon, pero durante la semana pasada comenzaron a acusar una falta de clientes por las tardes, y aunque de momento no han cambiado su jornada y continúan abiertos en su horario habitual, estiman que si la situación se mantiene tendrán que cerrar por las tardes. Para él, igualmente “es clave la seguridad”, y tanto él como su personal trabajan con guantes, mascarillas, a lo que suman el lavado permanente de manos y la desinfección de los utensilios de trabajo.

En el caso de la carnicería Hermanos Escudero, Eladio y su hermano Francisco reconocen que en estos momentos están acusando fuertemente el impacto del coronavirus, puesto que el sesenta por ciento de sus ingresos provienen normalmente del sector hostelería: “Estamos abiertos durante todo el día. Al principio para que no hubiese aglomeraciones, pero ahora creo que somos de los pocos mercados que están abriendo en su horario habitual”, comentan, añadiendo que, como dato positivo, han comenzado a realizar muchísimos envíos por teléfono, e incluso han conseguido hacer algún nuevo cliente, gracias a su presencia en la página online del Mercado de Barceló y en otros sites de barrios aledaños. Para garantizar la seguridad e higiene, los repartidores dejan el pedido en la puerta, para evitar el contacto y se paga con tarjeta.

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El comercio de proximidad resiste en los momentos más complicados
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El comercio de proximidad resiste en los momentos más complicados
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El comercio de proximidad, la familiar tienda de barrio, resiste. “Hoy, como siempre, estamos abiertos”, explican algunos de los propietarios de este tipo de negocios que, además, han actualizado sus propuestas reforzando el servicio online y la entrega a domicilio para garantizar el abastecimiento.
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