En navidades hay alimentos en la mesa que no se comen el resto del año y que pueden provocar algún tipo de alergia alimentaria infantil. La Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) recomienda a los padres extremar la precaución ante las reacciones alérgicas a alimentos que pueden desarrollarse en estas fechas, bien […]

En navidades hay alimentos en la mesa que no se comen el resto del año y que pueden provocar algún tipo de alergia alimentaria infantil. La Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) recomienda a los padres extremar la precaución ante las reacciones alérgicas a alimentos que pueden desarrollarse en estas fechas, bien por descuido o por ser la primera vez en comerlo.

Además recuerda que es muy importante informarse de qué va a comer el niño y acompañarse siempre de medicación de rescate.  Ante la duda, recomienda visitar a un alergólogo pediátrico para realizar un estudio y seguir las dietas adecuadas.

La alergia alimentaria afecta a entre el 4 y el 8% de la población infantil; el huevo, la leche, los pescados, los mariscos y los frutos secos son los alérgenos más comunes, según explica la doctora Ana María Plaza, coordinadora del grupo Alergia Alimentaria de SEICAP: “En Navidades hay alimentos en la mesa que no se comen el resto del año y que muchos niños empiezan a comer por primera vez, como por ejemplo el turrón que suele contener almendras u otros frutos secos. Hay que conocer bien lo que se pone en el plato para saber qué puede comer el niño”.

Evitar alimentos sólo tras un estudio previo

La doctora Plaza recomienda evitar el alimento en caso de alergia, pero siempre que haya habido un estudio previo que la determine: “Muchos padres optan por una dieta estricta exenta del alimento ante una reacción adversa sin visitar a un alergólogo pediátrico que es quien puede realizar un estudio del paciente y determinar cuáles son los alimentos o proteínas que no tolera. Que el menor tenga alergia al pescado, no significa que la tenga al marisco. Hay que tener cuidado porque la evitación de los alimentos puede ocasionar otros problemas”.

De hecho, según una revisión de estudios publicada en el número de diciembre de la revista Pediatric Allergy and Inmunology, cuando un niño tiene alergia a un determinado fruto seco, la introducción de otros puede reducir el impacto psicológico que suele producirse con la evitación del alimento alérgeno.

Y es que, según la doctora Plaza, “tanto el niño alérgico como su familia suelen tener una percepción mala de su calidad de vida, al no poder comer lo mismo que los demás”. En una investigación publicada en septiembre en la Revue Médicale Bruxelles se propone “una dieta de evitación menos estricta en la que se tenga en cuenta los síntomas de cada paciente, la edad y en qué dosis del alimento se produce la reacción”.

Cada alimento, en su edad recomendada

Por otra parte no es aconsejable retrasar la introducción de alimentos en los lactantes, porque no implica que el niño no pueda desarrollar alergia y podría provocar alguna deficiencia nutricional. “Debe hacerse de acuerdo con las edades recomendadas por el pediatra para cada alimento y de manera paulatina en pequeñas cantidades para que el menor lo vaya tolerando y así evitar rechazos que provoquen afectaciones nutricionales que impidan su normal desarrollo”, explica esta alergóloga pediátrica. En general, tanto los frutos secos como algunos mariscos no deben empezar a comerse antes de los 3 años.

Llevar siempre encima la medicación

Una de las recomendaciones más importantes para un niño alérgico a alimentos es la de “llevar siempre la medicación. Con las prisas y cambios de domicilio en estas fechas, muchos suelen descuidarse”, aconseja la doctora Plaza.

Los síntomas más frecuentes

Las reacciones alérgicas, que suelen aparecer de forma inmediata durante la primera hora tras ingerir el alimento en cuestión, “incluyen urticaria, angioedema, asma, rinitis, conjuntivitis, síntomas digestivos o reacciones de anafilaxia. En algunos casos, si no se actúa a tiempo con medicación de rescate, las consecuencias pueden llegar a ser fatales”, explica finalmente la doctora.

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