La seta china o Shiitake -un hongo muy apreciado por su particular sabor y textura- es uno de los alimentos orientales que está logrando introducirse con más éxito en el mercado de la gastronomía occidental, junto con otros productos como las algas, el sushi o la soja. Aprovechando ese tirón de demanda, existen ya en […]

La seta china o Shiitake -un hongo muy apreciado por su particular sabor y textura- es uno de los alimentos orientales que está logrando introducirse con más éxito en el mercado de la gastronomía occidental, junto con otros productos como las algas, el sushi o la soja.

Aprovechando ese tirón de demanda, existen ya en nuestro país al menos tres puntos de cultivo importante de este tipo de seta, principalmente en Vélez-Málaga (Málaga), Galicia y Cataluña.

El cultivo del Shiitake es un proceso muy minucioso que requiere tiempo y unas condiciones de humedad y luz especificas. Para empezar, su periodo de cultivo es muy superior al de la seta común.

Un cultivo exigente y lento

Mientras esta última tarda entre 20 o 25 días en estar lista para el consumo, esta especie oriental necesita al menos seis meses de crecimiento sobre un cuidadoso lecho a base de serrín de roble o encina. Además, debe mantenerse siempre en sombra y necesita de una gran atención para conservar un grado de humedad imprescindible para su desarrollo.

Estos requisitos y cuidados han hecho que de momento su precio suponga un freno en el mercado, ya que el shiitake sale a la venta con un valor casi cinco veces superior al de la seta común.

Pero naturalmente, la calidad se nota nada más probarla y de hecho se está introduciendo con bastante éxito en la gastronomía de alta gama y en clientes muy concretos. El próximo paso en su proceso de introducción en el mercado español será el de conseguir que el Shiitake pueda estar presente en la cesta de la compra diaria y esté expuesto de forma habitual en supermercados y otros puntos de distribución alimentaria.