“La lucha feminista es un ejercicio de valentía que, lamentablemente, requiere incluso mayores sacrificios en el medio rural, donde todo el mundo se conoce y la población es más permeable a los cambios, por lo que lucha se vuelve más compleja”.

Así se han expresado desde la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, Fademur, asegurando que “la organización se encuentra orgullosa del éxito que está teniendo la huelga feminista en los pueblos y muy satisfecha por los millones de mujeres que, con mucho coraje, han llevado esta reivindicación al medio rural”.

Tras una mañana de paro, movilizaciones y actos de sensibilización y visibilización en miles de pueblos de España, las mujeres rurales (unas 4.863.800 en España) se preparan para esta tarde, “durante la cual, al igual que las compañeras de las ciudades, nos manifestaremos por la libertad y justicia universales”.

“Entre todas estamos haciendo Historia”, han dicho desde Fademur. Incluso aquellas mujeres rurales que no podían dejar sus trabajos solo en manos de los hombres, se las han ingeniado para cumplir al menos los paros parciales. Es así que las ganaderas han adelantado la hora de alimentar a su ganado y las artesanas han retrasado sus pedidos.

Fademur se ha declarado orgullosa de todas ellas. La organización ha explicado que la lucha feminista tiene una trayectoria centenaria pero, sin embargo, es todavía incomprendida por una parte de la población. “Se han encargado de criminalizarla añadiéndonos el sufijo –nazi, por ejemplo, también de confundir su significado para que muchas personas no entiendan que se busca un cambio justo. Así se malinterpreta que se trata de un movimiento que busca la superioridad de las mujeres en lugar de la igualdad entre hombres y mujeres. Uno de los mecanismos del patriarcado para perpetuarse”.

Teresa López, presidenta de Fademur, ha concluido que “las mujeres estamos hartas de ser heroínas”. Y ha puesto un punto y final con la siguiente frase: “no queremos trabajar más por menos y soportar sobre nuestros hombros la mayoría de las responsabilidades de cuidados”.

8 motivos por los que las mujeres rurales paran el 8 de marzo

Las mujeres rurales explican que en el mundo rural sufren problemas particulares, “cercanos a los que sufren las mujeres en el medio urbano, pero no exactamente iguales”. Por ello, Fademur ha resumido en ocho puntos los motivos por los que paran hoy jueves, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora:

Las mujeres rurales tenemos escasas oportunidades laborales en el medio rural. La tasa de desempleo que sufren las mujeres en los pueblos es del 42,8%. Esta cifra de paro de las mujeres rurales es más de siete puntos superior a la tasa media nacional, e incluso casi cuatro puntos más que la tasa media de desempleo de las mujeres de toda España.

La presencia de mujeres en cargos de responsabilidad del medio rural es injustamente escasa. En los consejos rectores de las cooperativas agropecuarias, por ejemplo, solo el 3,5% de sus integrantes son mujeres, mientras que en su base social las mujeres representan el 25%.

La invisibilidad del trabajo de las mujeres en explotaciones agropecuarias es reconocidamente abrumadora. Por ello, en 2011 se publicó la Ley de Titularidad Compartida que, debido a la apatía con la que se ha tratado desde los Gobiernos, sigue sin ser una realidad más allá del papel. Así lo demuestra que, siete años después, todavía existen dos Comunidades Autónomas (Andalucía y Madrid) sin un registro para las explotaciones en este régimen y que en el resto de Comunidades, las trabas o la inacción impuesta desde las Administraciones estén impidiendo que las mujeres agricultoras y ganaderas ejerzan sus derechos.

Las trabajadoras por cuenta ajena también sufren en el medio rural una brecha salarial en comparación con los hombres. Una desigualdad que las convierte a ellas en habitantes de segunda categoría y que lastra la promoción social y económica de la mitad de la población.

Debido a las escasas oportunidades que tienen las mujeres de trabajar por cuenta ajena en los pueblos, la mayoría debe autogestionar su futuro laboral emprendiendo su propio proyecto. Para ello, las emprendedoras rurales necesitan conectarse al mundo en las mismas condiciones que la población urbana. Sin embargo, existe una brecha digital entre el mundo rural y el urbano. En el primero, el acceso a la banda ancha y cobertura es insuficiente y, en muchos casos, inexistente según los datos oficiales del último Informe sobre Banda Ancha de la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital, de los que se desprende que el 60% de los municipios rurales están en zona de sombra: no tienen conexión por banda ancha, o es francamente defectuosa, cuando no muy cara.

Las mujeres rurales vivimos en primera persona la carga y la falta de reconocimiento del trabajo doméstico no remunerado, que junto con la “ayuda” y el “cuidado” se consideran responsabilidades nuestras. Queremos que la conciliación y, sobre todo, la corresponsabilidad, lleguen al medio rural; porque como siempre denunciamos, tenemos dificultades para acceder al empleo remunerado, pero el trabajo, nos sobra.

Las mujeres son la fuerza trabajadora base sobre la que se sustentan las labores de cuidados. El 90% de los permisos y excedencias para cuidar de familiares son pedidos en España por mujeres. El recorte de servicios básicos en los pueblos (como guarderías, residencias de ancianos, centros médicos, transporte, etc.) hace que la cifra de mujeres al cuidado de personas dependientes sea incluso mayor en el medio rural.

La violencia de género, el control físico y mental de las mujeres por parte de los hombres, supone la limitación no solo de su seguridad, sino también de su libertad. Desde Fademur se recuerda al Gobierno “la desidia con la que está manejando este tema”, especialmente reflejada en su desdeño por adjudicar el presupuesto que prometió para hacer efectivo el Pacto de Estado para la lucha contra la violencia de género.

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Fademur: “Estamos orgullosas del feminismo visible en el rural”
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“La lucha feminista es un ejercicio de valentía que, lamentablemente, requiere incluso mayores sacrificios en el medio rural, donde todo el mundo se conoce y la población es más permeable a los cambios".
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