El Parador de Mérida, la antigua ciudad de Augusta Emerita fundada por orden del emperador Octavio Augusto en el año 25 a. C., ofrece para este próximo fin de semana un paquete especial basado en su origen romano, que incluye la celebración de un ‘Convivium’ basado en la gastronomía típica de la época. Banquete romano […]

El Parador de Mérida, la antigua ciudad de Augusta Emerita fundada por orden del emperador Octavio Augusto en el año 25 a. C., ofrece para este próximo fin de semana un paquete especial basado en su origen romano, que incluye la celebración de un ‘Convivium’ basado en la gastronomía típica de la época.

Banquete romano (Fresco)

   El viernes, día 14, la cena incluye unos entrantes de ibéricos y quesos de la zona, Sopa de calabaza emulsionada con oliva virgen y virutas de ibéricos, Dado de solomillo de cerdo Ibérico con salsa trufada y tallarín de verduras, para finalizar con un postre de Cuajado de castañas, técula y emulsión helada.

El sábado, tras un día dedicado a visitas guiadas a los monumentos históricos de la ciudad, se celebrará una cena Romana al estilo ‘Convivium’, basada en las escasas referencias existentes sobre la gastronomía del antiguo Imperio, la principal y casi única, la obra de Marco Gavio Apicio De re coquinaria. La recreación se llevará a cabo en un espacio totalmente decorado según las modas de la época, incluidos los elementos accesorios como la propia vajilla.

Acerca de Augusta Emerita 

Fundada para acoger a los soldados de las guerras cántabras, veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina, la actual Mérida fue desde sus orígenes una ciudad amurallada, en la que tenían especial interés los edificios de espectáculos públicos —Teatro, Anfiteatro y Circo— además de los foros, templos, termas, embalses y demás edificaciones que se fueron integrando en la ciudad, con los edificios de viviendas y las plazas públicas. 

Especialmente relevante fue el puente romano sobre el Guadiana, uno de los más largos del imperio, que se convirtió en un importante nudo de comunicaciones acorde con el rango de la ciudad. La llegada de los visigodos continuó manteniendo su importancia y fue tras la presencia de los árabes cuando comienza el declive de la ciudad, quedando prácticamente relegada al ostracismo hasta el siglo XX. 

Desde 1993 Mérida ha recobrado su grandeza ya que en diciembre de ese mismo año fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, siendo éste un reconocimiento de su proyección turística, uno de sus motores económicos.

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