En la recientemente celebrada 8ª reunión de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria, que tuvo lugar en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, entre los días 29 y 30 de septiembre, con el objetivo de debatir sobre la seguridad alimentaria en el sector primario, la  directora general de Recursos Agrícolas y Ganaderos, […]

En la recientemente celebrada 8ª reunión de la Sociedad Española de Seguridad Alimentaria, que tuvo lugar en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, entre los días 29 y 30 de septiembre, con el objetivo de debatir sobre la seguridad alimentaria en el sector primario, la  directora general de Recursos Agrícolas y Ganaderos, Margarita Arboix analizó las relaciones entre bienestar animal y seguridad alimentaria.

En su intervención, Margarita Arboix destacó que el enfoque europeo del bienestar animal persigue conseguir animales sanos, que sufran menos enfermedades, con la consiguiente mejora de la seguridad alimentaria, a través de una mayor y mejor producción de alimentos, añadiendo que la mejora en las condiciones de los animales supone un incremento en la productividad, pero también una garantía para los consumidores y una oportunidad de estrategia comercial diferenciadora.

Lo que preocupa al consumidor

En este sentido, Margarita Arboix ha indicaba que los aspectos que más preocupan a los consumidores, en relación, por ejemplo, con la producción de carne de porcino, son la alimentación del animal, la forma de cría y los controles sanitarios.

En otro momento de su participación, la directora general expresó la necesidad de valorizar el etiquetado de bienestar y las políticas de calidad, con el objetivo de mejorar el conocimiento y la transparencia entre los consumidores.

Los retos del agricultor del siglo XXI

Sobre los retos de futuro, Margarita Arboix señalaba que el agricultor del siglo XXI debe satisfacer toda una serie de demandas de la sociedad, que exige una agricultura sostenible. Entre estas demandas, se encuentra la satisfacción de las necesidades de grano para consumo humano y animal de la mejor calidad, que produzca el menor impacto ambiental y que precise de la menor cantidad posible de abonos y de productos químicos de síntesis.