Podría ser la propia convivencia, o bien el hecho de compartir esas largas horas sentados en los bancos de la iglesia, pero cualquiera que sea la causa, un estudio presentado en Estados Unidos muestra un claro vínculo entre la actividad religiosa y el aumento de peso.

Según el diario británico The Guardian, el estudio, realizado por investigadores de la Northwestern University, concluye que los jóvenes adultos estadounidenses que asisten con frecuencia a actividades religiosas son mucho más propensos a ser obesos que aquellos que no realizan esta actividad de forma habitual.

El investigador principal del estudio y estudiante de cuarto curso de medicina en la Feinberg School of Medicine, de la Universidad de Northwestern, Matthew Feinstein, comentaba en la presentación de esta investigación: «Nuestro principal hallazgo ha sido constatar que las personas con fe religiosa, con una alta frecuencia de participación en ceremonias en edad adulta eran un 50 por ciento más propensos a ser obesos al llegar a la mediana edad que los que no ejercen la participación religiosa en ese mismo período”.

“Y este dato sigue siendo válido incluso después de ajustar la muestra por variables como edad, raza, género, educación, ingresos e incluso índice de masa corporal», añadía Feinstein.

Conclusiones

El estudio, presentado en una reunión de la Asociación Americana del Corazón, se realizó siguiendo durante 18 años una muestra de  2.433 hombres y mujeres con edades de partida entre 20 y 32 años y un  peso normal al inicio del estudio. A la conclusión del estudio, sin embargo, aquellos que habían asistido a una celebración religiosa al menos una vez a la semana eran más propensos a ser obesos, con un índice de masa corporal por encima de 30.

«Durante la investigación no examinamos específicamente el factor de potluck (costumbre norteamericana de compartir comidas que preparan cada uno de los asistentes), pero anecdóticamente, sabemos que muchas veces la gente que asiste a estas reuniones religiosas tiene tendencia a comer alimentos tradicionales que a menudo son altos en grasas, calorías y sal. Pero, de nuevo, este dato no es algo que contempláramos en este estudio en particular», finalizaba Matthew Feinstein.

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¿Engorda la fe religiosa?
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¿Engorda la fe religiosa?
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Un estudio presentado en Estados Unidos muestra un claro vínculo entre la actividad religiosa y el aumento de peso.
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