Hace ya tiempo que la preocupación por el medio ambiente llegó a la gastronomía, con resultados como los nuevos movimientos ‘eco’, como Slow Food, Km.0 o Gastrobotánica, los cocineros y restaurante ‘verdes’ y, en general, una clara tendencia de acercamiento a lo natural, como respuesta a la cada vez más impuesta industrialización.   En esta […]

Hace ya tiempo que la preocupación por el medio ambiente llegó a la gastronomía, con resultados como los nuevos movimientos ‘eco’, como Slow Food, Km.0 o Gastrobotánica, los cocineros y restaurante ‘verdes’ y, en general, una clara tendencia de acercamiento a lo natural, como respuesta a la cada vez más impuesta industrialización.

 

En esta línea, los productores también han comenzado a sensibilizarse, conscientes de que algunas sencillas modificaciones en sus fórmulas de envasado y transporte pueden suponer, en poco tiempo, una buena aportación ecológica y medioambiental para el planeta.

Menos consumo de vidrio y papel

Casos como el de PradoRey están animando esta tendencia. La bodega ha reducido el peso de sus botellas y de sus cajas de cartón. Estos nuevos formatos, que se lanzarán a partir de marzo de este año, permitirán reducir las emisiones de gases de efecto invernadero tales como CO2, metano y monóxido de nitrógeno, principales responsables del calentamiento global. Con ellos, la bodega disminuirá también las toneladas de vidrio y papel necesarias para su producción. Además, aportarán una mejora en las condiciones laborales de los trabajadores.

El cambio se realizará en los formatos estándar de 0,75cl, que suponen el 92% de la producción de sus dos bodegas, Ribera del Duero y Rueda. Las nuevas botellas, con similares características a las existentes hasta ahora, tienen algo menos de altura y son un poco más estrechas, aunque igual de resistentes. No obstante se ha conseguido aligerar el peso en 130 gramos por botella, que ahora pasarán a pesar 430 gramos, lo cual representa un 23% menos.

Menores emisiones en transporte

En cuanto a las cajas, la disminución alcanza los 168 gramos, hasta los 254 gramos por cada una de ellas. Si las cajas de doce botellas pesaban 16,16 kilogramos, con el nuevo formato no pasarán de 14,5 kilogramos, lo que representa un 11% menos en cada caja de 12 botellas. Mientras que en los palets se llegará a una reducción de 95 kilogramos. Además, a estas deducciones se les debe añadir la reducción de las emisiones durante el transporte, el reciclaje y la manipulación en bodega.

Mejora de las condiciones de los trabajadores

A este respecto, la reducción de peso en botellas y cajas trae como consecuencia también que los procesos de manipulación conlleven menos esfuerzo por parte del trabajador. Otro de los factores implicados es la actuación sobre la propia organización del trabajo, reduciendo la exposición de los trabajadores y del porcentaje de kilogramos/día por trabajador.