A pesar de la enorme cantidad de reflexiones, tanto divulgativas como académicas, sobre los temas relacionados con lo culinario, son muy escasas las referencias en cuanto a la utilización de la comida como herramienta pedagógica. Por ello, la Escuela de Educación Disruptiva —una propuesta de Fundación Telefónica para todas las personas interesadas en construir una […]

A pesar de la enorme cantidad de reflexiones, tanto divulgativas como académicas, sobre los temas relacionados con lo culinario, son muy escasas las referencias en cuanto a la utilización de la comida como herramienta pedagógica. Por ello, la Escuela de Educación Disruptiva —una propuesta de Fundación Telefónica para todas las personas interesadas en construir una educación diferente— organiza hoy sábado una nueva sesión en la que se abordará el tema de la comida en la educación.

Comer es uno de los actos más importantes que realizamos como seres humanos y, al mismo tiempo, de los menos abordados desde el contexto educativo. En la mayoría de los casos, analizar qué es lo que comemos y porqué lo hacemos, son dinámicas que no parecen necesarias ni en la escuela ni en la universidad y, de forma muy concreta en los contextos educativos españoles, comer en clase está considerado como una actividad prohibida. Por esta razón, trabajar el tema de la comida en relación con el aprendizaje resulta una propuesta altamente disruptiva que nos conecta, una vez más, con otras formas de aprender conectadas con la realidad social del siglo XXI donde la extensión de la obesidad no ha hecho más que empezar.

Comer para estar sanos

Con Elena Roura Carvajal (responsable del Departamento de Salud y Hábitos Alimentarios de la Fundación Alícia) y X, Heike (Licenciada en Psicología y Filosofía por la Universidad de París) como ponentes, el primer tema que se abordará en esta sexta sesión de la EED tiene que ver con entender los contextos educativos como lugares desde donde hay que aprender a comer de manera saludable: ¿Qué tipos de dietas son importantes en las escuelas? ¿Quién las decide y por qué? ¿Cómo afecta una dieta adecuada al nivel físico y por lo tanto en un mejor rendimiento de la comunidad de aprendizaje? ¿Cómo se puede involucrar a los estudiantes en estos procesos desde la escuela? ¿Es necesario incluir dentro del currículum oficial asignaturas relacionadas con la comida? ¿Es necesario enseñar a comprar comida? ¿Cómo equilibrar lo local y lo global con respecto al tema de la comida en el aula?

Comer para compartir

Los vínculos que se crean entre profesores y estudiantes son mucho más fuertes cuando se comparten vínculos, de manera que la comida ha de utilizarse como una herramienta para fortalecer las relaciones humanas en el aula y crear comunidad: ¿Es necesario diseñar aulas con cocinas incluidas? ¿Qué importancia tienen los huertos escolares en el aprendizaje? ¿Cómo visualizar a los agentes vinculados con la comida (cocineros, pinches, camareros etc.) como profesionales visibles e importantes dentro de la organización general de un contexto educativo?

Comer para celebrar

En la cultura mediterránea, la comida se utiliza como un recurso celebratorio unido a los afectos y la experiencia. Este uso de la comida nos adentra en el universo del movimiento Slow Education además de con un tema importantísimo dentro de un concepto educativo diferente: el placer. Cuando los seres humanos estamos relajados y contentos aprendemos más por lo que la buena comida puede ser el vehículo para que la efervescencia, el goce y la pasión regresen a las aulas: ¿Qué elementos relacionados con el placer aporta la integración de la comida en el aprendizaje? ¿Qué espacios se dedica en la arquitectura educativa a espacios para la celebración y cómo se gestionan estos espacios y tiempos en los contextos educativos?


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