Incluso un sector tan imprescindible como ha demostrado ser durante la pandemia el de la industria de alimentación y bebidas ha sufrido este año en sus resultados el impacto de la crisis económica y social provocada, reflejando un retroceso en la producción y en la creación de empresas, aunque mantiene un comportamiento estable en las exportaciones.

Es la principal conclusión que se deduce de un reciente estudio elaborado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) y el Instituto de Estudios Económicos (IEE), con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, para conocer el efecto que la crisis sanitaria ha tenido sobre las principales magnitudes económicas del sector y que indica que, en términos de facturación, la industria de alimentación y bebidas ha sufrido una disminución estimada de 3.680 millones de euros desde el inicio de la pandemia el pasado mes de marzo.

La alimentación y bebidas en cifras

Una tendencia que, debido al mantenimiento —actual y previsible para los próximos meses— de las restricciones para controlar la pandemia hace prever que la producción seguirá esta línea hasta final de año, por lo que desde la Federación estiman que, en cuanto a la producción, para el conjunto de 2020 el valor alcanzará aproximadamente los 116.700 millones de euros, un 3,6 % inferior a la cifra de 2019, y en lo relativo a las empresas, como consecuencia de este retroceso en el mes de octubre de 2020 el tejido empresarial del sector ha contabilizado cerca de 1.800 compañías menos en comparación con el mes de febrero, una disminución del 6,8 %.

“Teniendo en cuenta la presencia del sector en todo el territorio nacional, su especial contribución en las zonas con menores índices de renta por habitante y el efecto arrastre sobre el resto de actividades productivas, el retroceso en la producción supone un importante revés para la competitividad de la industria, especialmente para las empresas de alimentación y bebidas de pequeño tamaño, orientadas principalmente al mercado local y regional”, comenta el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo.

Y es que aunque durante la crisis se ha producido un aumento del consumo en el hogar, este segmento no cubre suficientemente la caída experimentada en un sector tan importante para esta industria como el de la hostelería, debida al cierre de bares y restaurantes y a las limitaciones a la movilidad con la práctica paralización del turismo internacional. En este sentido, mientras que el pasado año las ventas a la hostelería alcanzaron los 20.900 millones de euros, en 2020 han supuesto tan solo 9.200 millones de euros, lo que significa unas pérdidas de entre el cincuenta y el sesenta por ciento.

El colchón de las exportaciones

Afortunadamente, la actividad en el mercado exterior se ha mantenido por el efecto coyuntural del gran aumento de las exportaciones de productos del porcino a China. Sin embargo, las ventas a mercados internacionales como la Unión Europea, nuestro principal socio comercial, retroceden un 1,1 %.

“La internacionalización es un pilar estratégico para el sector, y para seguir creciendo debemos resolver aquellas situaciones que están perjudicando a los productos españoles, como los aranceles en Estados Unidos y la aún incierta resolución del Brexit”, apunta Mauricio García de Quevedo.

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La pandemia hace caer, también, la producción de alimentación y bebidas
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La pandemia hace caer, también, la producción de alimentación y bebidas
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Incluso un sector tan imprescindible durante la pandemia el de la industria de alimentación y bebidas ha sufrido este año en sus resultados el impacto de la crisis económica y social provocada, reflejando un retroceso en la producción y en la creación de empresas, aunque se mantiene estable en las exportaciones.
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