En la celebración del Día de Holanda que, organizada por la Embajada de los Países Bajos bajo el lema Trazabilidad en el sector hortícola, se celebró ayer en Almería, se ha abordado el tema de  la trazabilidad -procedimientos que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto- en los invernaderos. En […]

En la celebración del Día de Holanda que, organizada por la Embajada de los Países Bajos bajo el lema Trazabilidad en el sector hortícola, se celebró ayer en Almería, se ha abordado el tema de  la trazabilidad -procedimientos que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto- en los invernaderos.

En este sentido, el secretario general de Medio Rural del MARM, Eduardo Tamarit, destacó los esfuerzos realizados por los productores de frutas y hortalizas, y más concretamente de los invernaderos, para reforzar la trazabilidad de sus productos, estableciendo un método fiable y riguroso que permita el rastreo de las fases de producción, de la utilización de materias primas y de las operaciones realizadas.

“Se trata, ha señalado Tamarit, de un método complejo que comprende la identificación y registro de todas las operaciones realizadas y de los medios de producción utilizados, mediante cuadernos de campo llevados por el agricultor con una supervisión técnica, y la identificación de cada lote o partida recolectada llevada a la central hortofrutícola o vendida a comerciante para su posterior manipulación y comercialización, mediante la documentación cumplimentada que permita conocer las características de la producción obtenida”.

En este sentido ha explicado como la producción española de frutas y hortalizas, con clara vocación exportadora, ha entendido perfectamente la importancia de la trazabilidad y más en los invernaderos donde la producción es más especializada y donde el volumen de negocio por unidad de superficie es mucho más elevado.

La crisis por E.coli ha demostrado la efectividad de los métodos

Frente a perturbaciones en los mercados hortofrutícolas, como la reciente crisis por E.coli, con la consecuente paralización de mercados, la desconfianza del consumidor, la pérdida de precios y la extensión de crisis a todo el sector, el secretario general ha destacado la responsabilidad y profesionalidad de los productores españoles que han puesto en marcha todos los medios necesarios para cumplir con las más estrictas normas de producción y comercialización que garantizan la seguridad sanitaria.

“De hecho, ha subrayado Tamarit, el descarte que se ha producido sobre el origen de los pepinos españoles como causa del brote de E.coli surgido este verano, cuyo origen fue perfectamente identificado y del que pudo demostrarse que su origen no procedía de donde inicialmente se había indicado, ha supuesto una buena prueba de la seriedad y de la idoneidad de los mecanismos de trazabilidad que nuestros productores están aplicando”.

Nuevos métodos de control para el futuro

A pesar de ello el secretario general ha señalado la necesidad de seguir trabajando y mejorando en la aplicación de los métodos de cultivo más adecuados en cuanto a tratamientos que puedan afectar a la salud y en cuanto al medio ambiente. “De igual forma, ha añadido, es preciso avanzar en los métodos e instrumentos de control para minimizar el riesgo y aumentar las garantías, tanto bajo el punto de vista de la reglamentación como de la confianza del consumidor”.

En esta línea ha explicado que el MARM esta trabajando en crear un Registro de la Producción Primaria Agrícola que sea común, con la participación de todas las Comunidades Autónomas, único y completo que incluya todos los datos de relevancia para una actuación de índole sanitaria, de forma que ese registro general, junto con los sistemas de trazabilidad del sector, permita proporcionar mayor seguridad y aislar cualquier problema en la cadena de comercialización agrícola, sin tener que adoptar medidas desproporcionadas y generales.