Sólo pesa 300 gramos, frente a los 420 gr. que por término medio pesa una botella normal o el casi kilogramo que alcanzan las de gama alta, diseñadas para realzar la calidad de algunos vinos premium. Además, a pesar de su escaso peso cuentan con una resistencia probada y estéticamente no desentonan respecto a las […]

Sólo pesa 300 gramos, frente a los 420 gr. que por término medio pesa una botella normal o el casi kilogramo que alcanzan las de gama alta, diseñadas para realzar la calidad de algunos vinos premium. Además, a pesar de su escaso peso cuentan con una resistencia probada y estéticamente no desentonan respecto a las tradicionales.

Puede ser el modelo de botella para el futuro y acaba de ser presentada a los medios por la potente cadena de supermercados británica Tesco, la mayor de ese país. Según sus datos, el nuevo modelo podría, en breve tiempo, reemplazar alrededor de 90 millones de botellas de formato estándar al año.

Esta sencilla modificación del envase puede marcar un hito en términos de contribución ecológica y medioambiental, ya que de entrada supondría -solo en lo relativo al transporte- tener que mover  alrededor de 6.000 toneladas menos de peso. Las actuales botellas de vino, más pesadas, exigen lógicamente un mayor gasto energético en su transporte, que sin duda es el elemento que mayores emisiones de carbono genera a la atmósfera dentro del ciclo de producción, comercialización y venta de este producto.

De hecho, la reducción de los niveles de carbono se ha convertido en una prioridad para muchos operadores del sector, hasta el punto de que hace ya años que el propio Tesco importa a granel muchos de los vinos que comercializa procedentes de orígenes lejanos  -un volumen que ronda los 10 millones de litros al año- para luego embotellar localmente.

Y también «mini botellas»

Por otra parte, en Estados Unidos ya están disponibles unas mini botellas que pese a su reducido tamaño permiten probar el vino en perfectas condiciones. Aunque en este caso su origen no está basado en argumentos ecológicos, sino más bien en la ventaja comercial que supone la oportunidad de que el consumidor pruebe diferentes vinos, o lo utilice como objeto de regalo.
 
Un formato que también resulta muy atractivo y útil dentro del ámbito profesional, por su adecuación para envíos a sumilleres, críticos o distribuidores para su prueba. Incluso pequeños negocios como vinotecas, restaurantes, etc. han visto en esta nueva mini botella la posibilidad de convertirse casi en pequeñas bodegas, comercializándolas en el mercado con su propia marca.

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