Cada día los medios de comunicación se encargan de ofrecer más información sobre los gustos y preferencias de los políticos, especialmente cuando llega la decisiva época de las elecciones, un momento en el que todos (o casi todos) parecen estar deseando contarnos, sin darnos la más mínima tregua, sus buenos deseos, planes, y propuestas para […]

Cada día los medios de comunicación se encargan de ofrecer más información sobre los gustos y preferencias de los políticos, especialmente cuando llega la decisiva época de las elecciones, un momento en el que todos (o casi todos) parecen estar deseando contarnos, sin darnos la más mínima tregua, sus buenos deseos, planes, y propuestas para el futuro.

Excepto en lo relativo a sus gustos gastronómicos, un tema al que ellos rara vez se refieren y por el que los periodistas pocas veces preguntan, pero que de alguna forma, como en   cualquier otro ámbito, son detalles que contribuyen a definir su perfil.

En este escenario, la Cadena SER ha emitido un interesante reportaje titulado “Gastropolítica”, firmado por el periodista Carlos Cano, en el que el autor hace un esfuerzo por aproximarse a las preferencias, recuerdos y debilidades culinarias de muchos de los principales candidatos a las Elecciones del próximo 20-N. Un reportaje estructurado en forma de un completo y clásico  menú que incluye primer plato, segundo, postre, y hasta la cuenta.

Carlos Cano comienza preguntándoles por algo ligerito y fácil, para abrir boca: sus recomendaciones.

De entrada

A Rosa Díez, de UPyD, lo que le gusta es el Restaurante Serantes, de Bilbao, porque dice que los productos son de temporada y así siempre sabes lo que estás comiendo: “Si es merluza, a lo que sabe es a merluza”.

Jonathan Martinez, de Amaiur, comparte con Rosa Díez el gusto por la cocina bilbaína, pero va bastante más lejos con su propuesta, ya que su recomendación son los antiguos restaurantes para obreros de la Polonia soviética –de los que asegura que todavía queda alguno- “muy recomendables, baratos y con comida tradicional”.

Más lejos nos lleva todavía Alfred Bosch, de Esquerra Republicana de Catalunya, quien recomienda una panadería que él conoce en el Yemen, donde parece ser que hacen el mejor pan del mundo, mezclado con miel, carne u otros condimentos.

Por su parte, Francisco Jorquera (BNG) se decide por un pequeño restaurante en Coruña, A Mundiña, donde “preparan los pescados a la sal de una manera magnífica”. Ana Oramas (Coalicion Canaria) recomienda dos establecimientos de Tenerife: El Duende y El Silvo Gomero, y Joan Coscubiela, candidato de Iniciativa per Catalunya se decanta por ‘El Maño’, un local oculto en La Barceloneta, donde se come “bien y muy sencillo”.

Segundo plato

Para afrontar el segundo plato, el autor del reportaje entra en algunas preguntas de tipo más personal.

Así, entre los recuerdos de la infancia, está el de Juan López de Uralde, el candidato de Equo, que recuerda que “de pequeñito le chiflaban las croquetas que hacían en casa siempre los miércoles”, día que asegura que no faltaba nunca a comer.

A Uxue Barcos (Geroa Bai), le encantaba la menestra de su madre. A Rosa Díez, los macarrones, también de su madre y a Joan Coscubiela, el arroz de campo con acelgas, legumbres y caracoles que hacía su padre, que nació en la huerta valenciana.

Ana Oramas recuerda algo mucho más light: plátano escarchado con zumo de naranja y galletas María. Sin embargo, Antoni Duran Lleida, cabeza de lista de CiU, no se ha olvidado de una receta bastante más fuerte: las ‘patacas’, un plato de la matanza del cerdo que hacían en Alcampell, un pueblo de Huesca, “todo frito muy fino, crujiente, con mucha grasa y colesterol y con un toque de anís”.

Alfred Bosch reconoce que su debilidad es la tortilla de patatas, al igual que Iñaki Anasagasti, del PNV. En ambos casos hablan de tortilla de patatas, no de tortilla española. Como mucho, ironiza Anasagasti, “tortilla a la vasca, porque tiene muchos huevos”.

Puestos a toques independentistas, a eso también se apunta Jonathan Martinez, de Amaiur, que aboga por productos que vengan directamente de la huerta, lo que llama “soberanía alimentaria”.

Los postres

Cuando llega a los postres, la parte más divertida y creativa de la comida, el periodista comenta que habían invitado a participar a los dos grandes líderes de los partidos mayoritarios, Rajoy y Rubalcaba, pero “como no han podido o no han querido”, han preguntado a los que sí han colaborado qué serían estos dos políticos en el caso de ser un alimento o un ingrediente.

Rajoy, asegura Joan Coscubiela, sería una ‘pierna de lobo’, así de tajante. Tampoco se queda corta Uxue Barcos, que cree que sería un calamar, por aquello de “no asomarse, sino esconderse en al sombra de la tinta”.

De Rubalcaba, Ana Oramas piensa que sería un pez, “un pescado en veda, para que se recupere la especie (socialista)”. Francisco Jonquera hace una reflexión más en la línea de cocina de vanguardia: le compara directamente con uno de esos platos ‘deconstruidos’, porque “nos propone unos ingredientes que no tienen nada que ver con los que practicó cuando estaba en el gobierno”.

En cuanto a la pareja Rajoy-Rubalcaba, Jonathan Martinez dice que los asemeja a un limón y una naranja, “porque le recuerdan a Epi y Blas".

Respecto a cómo se ven a sí mismos, Jonathan Martinez se teme que “como carne de cañón”. Anasagasti, como un tocino de cielo. López Uralde dice que una sandía “verde por fuera y roja por dentro”. Alfred Bosch, un melón “dulce por fuera pero en fondo dulce”. Ana Oramas, nada menos que la fruta de la pasión y Uxue Barcos “un melocotón de viña de final de verano o de otoño tempranero, con muchas vitaminas para encarar el invierno”.

Una dieta recomendada

Para finalizar, la pregunta es ¿Cómo pagamos la cuenta? ¿Qué dieta le recomendarían a España para que no se nos indigeste todavía más la crisis?

Rosa Díez opta por quitar de la dieta los productos que ya nos han hecho daño. Durán y Lleida recomienda una dieta mediterránea con pocas calorías: “hemos tomado ya demasiado colesterol y grasa, y hay que soltar lastre”. López de Uralde va por la misma línea: “una dieta austera, con mucho arrecito, jamón y tortillitas”.

Joan Coscubiela no parece estar muy de acuerdo: “la dieta nórdica, para la economía y la política, es mucho mejor que la dieta mediterránea”, asegura el candidato de Iniciativa per Catalunya. La receta de Alfred Bosch también va por la austeridad: “reciclar y no tirar nada. El derroche es el peor ingrediente gastronómico”.

Jonathan Martinez recomienda añadir dos especias picantes: “un poquito de nacionalización de la banca y otro poquito de democracia más real”.

Y Uxue Barcos cierra el turno con la propuesta de tres ingredientes: “solidaridad, coraje e inteligencia. Una buena ración de cada uno de ellos, bien ligados al pil pil y con paciencia, que la digestión va a ser larga”.