Según un estudio realizado recientemente por el Strategic Research Center de EAE Business School titulado Las Marcas de Distribuidor en el sector de la Alimentación  y dirigido por el profesor de MBA, Guillermo Roger, en el que se realiza un análisis de la evolución y convivencia de las marcas de la distribución en comparación con […]

Según un estudio realizado recientemente por el Strategic Research Center de EAE Business School titulado Las Marcas de Distribuidor en el sector de la Alimentación  y dirigido por el profesor de MBA, Guillermo Roger, en el que se realiza un análisis de la evolución y convivencia de las marcas de la distribución en comparación con las marcas de los anunciantes, las marcas de distribuidor se han convertido en la actualidad en una amenaza para sus propios fabricantes.

El profesor Roger indica en su análisis que si bien los fabricantes originalmente encontraron en las marcas de distribuidor una oportunidad para su exceso de capacidad, sin embargo, con el paso del tiempo, y especialmente en el actual contexto de crisis, estas marcas se han convertido en una amenaza.

Cada día más demandadas

Las marcas de distribuidor, destaca el estudio, son demandadas por un público creciente no sólo por el precio (argumento tradicional), sino también por la calidad de sus productos, terreno que hasta hace bien poco era propiedad casi exclusiva de las marcas de fabricante.

Según Roger, “este cambio es fundamental pues supone que aún cuando se supere el contexto actual de reducción de gasto, difícilmente las marcas de distribuidor van a perder su protagonismo”. Por tanto, para el profesor,los fabricantes tendrán que volcarse todavía más en la innovación si quieren competir con sus propias marcas de fabricante; o bien centrarse en suministrar productos de marca de distribuidor, quedando las estrategias mixtas en una gran inestabilidad.

Según la Investigación, el cambio de enfoque en el suministro de las marcas de distribución, que  hasta la fecha solo elaboraban de forma secundaria los productores de marcas de fabricante, ha permitido un salto cualitativo de las marcas blancas que ha derivado en un incremento de su reputación y por tanto, una mayor valoración por parte de los consumidores.