Las cuestiones geopolíticas y climáticas están afectando negativamente al sector alimentario, que necesita mucha energía para su producción, y repercutiendo en el precio final de los alimentos.
Así lo recoge un análisis elaborado por Crédito y Caución que avanza que los precios mundiales de los alimentos podrían aumentar un 11,6 % en 2026 y un 4,8 % en 2027 debido a los efectos del conflicto del Golfo, la escalada del conflicto en Ucrania, la sequía que afecta a Estados Unidos y Europa occidental y el fenómeno de El Niño.
Los precios mundiales de los alimentos
En cuanto a las tensiones geopolíticas, el cierre del estrecho de Ormuz ha provocado un aumento de los precios de la energía y de los fertilizantes, lo que repercute directamente en la producción y el encarecimiento de los alimentos. En Europa, la producción alimentaria consume mucha energía, sobre todo en los procesos de refrigeración, calefacción y procesamiento, lo que agrava los retos ya existentes, como los elevados costes laborales y las cargas normativas. Además, la limitada capacidad para fijar precios dificulta repercutir el aumento de los costes, especialmente en un entorno minorista altamente competitivo y dominado por grandes operadores. Como resultado, los márgenes, ya de por sí reducidos, se ven aún más comprimidos.
Otro riesgo a la baja es la escalada del conflicto en Ucrania, ya que los ataques contra puertos, terminales de carga y buques han interrumpido las exportaciones de cereales de la región y reducido los volúmenes comerciales. Al mismo tiempo, los ataques contra refinerías e infraestructuras de exportación rusas están impulsando al alza los precios mundiales de los productos petrolíferos y los fertilizantes.
Y respecto a los factores climáticos, se prevé que las temperaturas extremas de este verano reduzcan el rendimiento de los cultivos y la producción agrícola en Estados Unidos y Europa. Un fenómeno de El Niño intenso puede perturbar aún más el comercio agrícola mundial al reducir las cosechas y restringir el suministro de alimentos. Estas limitaciones pueden impulsar al alza los precios. Las economías orientadas al Pacífico y dependientes de la agricultura serán las más afectadas.
Ante esta situación, muchos productores alimentarios se están centrando en el control de costes, la optimización de la cartera, la mejora de la eficiencia y los aumentos selectivos de precios con el fin de proteger la rentabilidad. Sin embargo, persiste la brecha entre el aumento de los costes de los insumos y los precios que pueden aplicarse.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
Las tensiones geopolíticas y la crisis climática amenazan con elevar notablemente los precios mundiales de los alimentos. Un informe de Crédito y Caución proyecta incrementos del 11,6 % en 2026 y del 4,8 % en 2027. A nivel geopolítico, bloqueos en el estrecho de Ormuz disparan el coste de la energía y los fertilizantes, golpeando la producción europea, ya afectada por altos costes laborales. Paralelamente, la guerra en Ucrania frena la exportación de cereales. En el plano climático, las temperaturas extremas y un intenso fenómeno de El Niño reducen drásticamente las cosechas globales.



