Por primera vez, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Stirling (Escocia) y el INRA (Instituto Nacional Francés para la investigación de la Agricultura) demuestra que los pesticidas utilizados en cultivos agrarios comunes perjudican gravemente a las abejas, dañando su reconocida capacidad  para encontrar sus colmenas.     Según informa el diario británico […]

Por primera vez, un estudio realizado por científicos de la Universidad de Stirling (Escocia) y el INRA (Instituto Nacional Francés para la investigación de la Agricultura) demuestra que los pesticidas utilizados en cultivos agrarios comunes perjudican gravemente a las abejas, dañando su reconocida capacidad  para encontrar sus colmenas.

 

 

Según informa el diario británico The Guardian, la nueva investigación, publicada por la prestigiosa revista Science, vincula fuertemente los pesticidas a la grave disminución en el número de abejas de miel en Estados Unidos y en el Reino Unido, un descenso cifrado en alrededor del 50% de la población en los últimos 25 años. Las pérdidas representan una amenaza para los suministros de alimentos en términos generales, debido a que las abejas polinizan alrededor de un tercio de los productos que comemos, como judías, manzanas, tomates o fresas, entre otros.

Menos reinas y más abejas desaparecidas

Los científicos descubrieron que las abejas que habían consumido pesticidas sufrían una pérdida del 85% en el número de reinas producidas en sus colmenas, mientras que otro estudio demostraba que el número de abejas desaparecidas se duplicaba, al no ser capaces de volver a sus hogares tras la salida en busca de alimento.

Según Science, la importancia de este trabajo científico radica en el hecho de ser el primero que se realiza en condiciones reales, al aire libre.

“Hasta el momento se habían descubierto efectos bastante triviales en experimentos de laboratorio y de efecto invernadero, pero ahora hemos demostrado que estos efectos se pueden trasladar realmente a importantes consecuencias en la naturaleza. Esto ha modificado nuestra forma de entender el problema” declaraba el profesor David Goulson, de la Universidad de Stirling y líder de uno de los equipos de investigación.

Por su parte, el profesor Mickaël Henry, del INRA en Avignon, Francia, quien dirigió un equipo de investigación independiente, comentaba: “bajo los efectos de los plaguicidas que vimos, podría reducirse desastrosamente el tamaño de la población y hacerla aún más sensible a los parásitos o a la falta de alimentos”.

El problema se centra en los ‘neonicotinoides’

La razón para el enorme descenso del número de abejas sufrido en los últimos años sigue siendo incierta, pero los plaguicidas, el varroa (un ácaro) y otros parásitos, así como la destrucción de los ricos hábitat de flores de los que se alimentan las abejas, son factores clave en este problema.

Los fabricantes de plaguicidas y el Gobierno del Reino Unido niegan que un tipo de productos químicos llamados neonicotinoides sean la causa de problemas significativos para las abejas, pero Alemania, Italia y Francia ya han suspendido determinados insecticidas, sobre la base de estos temores.

El Gobierno británico no cambia su posición

Un portavoz del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales británico (DEFRA) ha declarado que la nueva investigación no cambia la posición del Gobierno: “El Reino Unido tiene un sistema muy sólido para evaluar los riesgos de los plaguicidas y todas las evidencias muestran que los neonicotinoides no suponen un riesgo inaceptable para las abejas, si estos productos se utilizan correctamente. Sin embargo, no dudaremos en actuar si se presentan nuevas pruebas.”

El profesor Mickaël Henry, sin embargo, aseguraba que la nueva investigación demuestra que los actuales procesos de aprobación de los plaguicidas son insuficientes: “Ahora tenemos los datos necesarios para decir que los procesos de autorización deben tener en cuenta no sólo los efectos letales, sino también los efectos de las dosis no letales”.

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