Varios miembros de la Comisión Europea que han estado en España visitando algunas zonas de tradición olivarera en Andalucía, concretamente en las localidades de Baena y Espejo en Córdoba, con objeto de conocer “in situ” la labor desarrollada por Cooperativas, agricultores, almazaras y empresas comercializadoras del aceite de oliva. En Baena han podido observar el […]

Varios miembros de la Comisión Europea que han estado en España visitando algunas zonas de tradición olivarera en Andalucía, concretamente en las localidades de Baena y Espejo en Córdoba, con objeto de conocer “in situ” la labor desarrollada por Cooperativas, agricultores, almazaras y empresas comercializadoras del aceite de oliva.

En Baena han podido observar el cultivo del olivar tradicional y en pendiente y han visitado la cooperativa de Nuestra Señora de Guadalupe, que, con 1234 socios es la mayor cooperativa de la Denominación de Origen Baena y la empresa Núñez de Prado, un modelo en la exportación de aceite de oliva.

Seguidamente, en la localidad de Espejo han visitado distintas parcelas de olivar en superintensivo, de manera que han podido conocer tipologías del olivar muy diferentes entre sí: el olivar tradicional, normalmente en régimen de secano, con marcos amplios de plantación, con una edad media avanzada, no mecanizable cuando las pendientes son altas y con rendimientos productivos medios o bajos, y por otra parte el olivar superintensivo, con alta densidad, en regadío, con altas producciones y recolección integral mecanizable.

Datos de un cultivo milenario

El olivar tradicional no mecanizable tiene una superficie en España de 575.000 ha, siendo el olivar tradicional mecanizable, con 1.280.000 ha, el que ocupa una superficie mayor. El resto de la superficie olivarera se reparte entre el olivar intensivo, con 550.000 ha, y el olivar superintensivo, que ocupa una superficie de 45.000 ha.

El valor de la producción del aceite de oliva es de 2.060 millones de euros de media y para la aceituna de mesa el valor es de 270 millones de euros, representando la producción de aceite de oliva española el 50% de la producción de la Unión Europea y exportándose el 60% de la producción. Además de su valor económico, el olivar es un cultivo eminentemente social, que contribuye decididamente a la vertebración del territorio, con unos 46 millones de jornales por campaña.