Ubicado en pleno barrio de Chueca el próximo 22 de mayo se estrena en Madrid un verdadero Mercado de comida orgánica, un céntrico espacio de más de 450 metros cuadrados dedicados al cuidado de la salud y el medio ambiente a través de la alimentación. El nuevo mercado, El Huerto de Lucas, estará compuesto por […]

Ubicado en pleno barrio de Chueca el próximo 22 de mayo se estrena en Madrid un verdadero Mercado de comida orgánica, un céntrico espacio de más de 450 metros cuadrados dedicados al cuidado de la salud y el medio ambiente a través de la alimentación.

El nuevo mercado, El Huerto de Lucas, estará compuesto por una panadería, una charcutería, un puesto de frutas y verduras, una carnicería-pollería, un puesto de germinados y zumos, y hasta una heladería que conforman una Plaza de Abastos tradicional en la que todos los puestos han sido cuidadosamente seleccionados y en los que solo se venderán productos cien por cien orgánicos de la más alta calidad.

Se suma a esta oferta un Puesto de temporada que, según la época del año, estará ocupado por productos como algas, setas o castañas, y una Tienda de producto seco con cereales, productos envasados, conservas y bodega. También hay un hueco reservado para los mercadillos pop-up y una biblioteca family friendly.

El espacio incorporará también una cantina orgánica a cargo del cocinero Javier Muñoz-Calero, quien anuncia la oferta de una “cocina honesta con ingredientes de mercado, una carta de platos sencillos elaborados con productos ecológicos y con cocciones bajas y rápidas” que se podrán disfrutar en el propio mercado o en su versión take away.

El proyecto arquitectónico

A través del diseño bio-saludable y la construcción libre de tóxicos, El Huerto de Lucas está diseñado para potenciar la salud y el bienestar, a través de los cinco sentidos. Un espacio donde el ciclo de vida de la naturaleza pueda encontrar un hueco en medio de la gran ciudad, a través del reciclaje, compostaje, recogida y purificación de agua, captación solar, y estrategias de construcción sostenible.

La guinda al proyecto la pone un techo móvil, una intervención del artista Jeronimo Hagerman que funciona como una nube vegetal que invade el patio e interactúa con la luz que entra a través del lucernario.


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