Cada día vemos, compramos y consumimos un buen número de productos que forman parte ya de nuestro entorno personal, que nos resultan naturalmente familiares y cercanos. Sin embargo, no siempre conocemos el verdadero origen del producto o de su nombre, que en ocasiones se remonta a épocas muy lejanas. Como, por ejemplo, el del arroz.

Un cereal de primordial importancia, alimento básico de casi la mitad de la población mundial y también una importante fuente de ingresos en muchos países en desarrollo que, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) tiene su origen en Asia, probablemente en la India, hace más de 10 000 años, aunque fue en China donde comenzó su cultivo y domesticación.

Un cultivo que, según explican desde La Fallera, en el pasado era todo un arte transmitido de generación en generación. Los campos de arroz reflejaban la estrecha relación entre la humanidad y la naturaleza, con terrazas cuidadosamente esculpidas y sistemas de riego ingeniosos, y los rituales y festivales asociados con la cosecha del arroz eran una manifestación de gratitud por este regalo de la tierra.

El arroz en España

Posteriormente pasó de Asia a Europa oriental, llegando a la Península Ibérica en el siglo VIII d.C. y difundiéndose desde aquí a la Europa mediterránea y más tarde al continente americano. En concreto, y según Basf Agro España, la llegada del arroz a España se produjo en el año 711con la invasión árabe, un pueblo que hacía tiempo que conocía este cereal.

Desde esa fecha inicial, la zona arrocera se fue extendiendo por el levante español ocupando las tierras pantanosas en producciones de autoconsumo, que en aquella época causaron no pocos problemas a las poblaciones aledañas a consecuencia de enfermedades como la malaria (o paludismo), transmitidas por el mosquito Anopheles, que se suele criar en tierras inundadas, un lugar ideal para su proliferación.

Y es que el método tradicional de cultivo del arroz siempre ha sido la inundación de los campos durante o después de la siembra —un método sencillo pero que requiere una planificación cuidadosa—, ya que así se evita el crecimiento de malas hierbas, que no prosperan cuando están sumergidas, y también se impiden las infestaciones. De modo que, aunque para el cultivo del arroz no es imprescindible la inundación, los otros métodos, a base de riego, requieren mayores esfuerzos en el control de malas hierbas y otras plagas, así como de fertilización del suelo.

 

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El origen de un alimento: el arroz
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El origen de un alimento: el arroz
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Un cereal de primordial importancia, alimento básico de casi la mitad de la población mundial y también una importante fuente de ingresos en muchos países en desarrollo.
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