Los quesos de Suiza son famosos en todo el mundo gracias al cuidado y a las características artesanales con las que se elaboran. El pastoreo de las vacas es obligatorio en este país donde está totalmente prohibido el uso de hormonas y antibióticos en la crianza de ganado y donde ningún queso puede fabricarse con aditivos químicos.

Para elaborar un queso suizo se utiliza casi el doble de leche que para fabricar un queso de producción industrial. Las queserías reciben dos veces al día la leche recién ordeñada para garantizar la elaboración de un producto fresco y sano. El uso de leche cruda, no pasteurizada, posibilita un sabor más intenso y potencia los aromas derivados del pasto y forrajes.

Unos sabores que se deben, en esencia, a la leche con la que se elaboran, no pasteurizada y de las mejores vacas, vacas no hormonadas y alimentadas con pastos del prado, heno y hierbas naturales. Gran parte del mérito es de éstas, pero, son los maestros queseros suizos los que siguiendo el mismo proceso que cientos de años atrás, se encargan de transformar la leche en quesos de excelentísimo sabor, sin aditivos, ricos en vitamina D y aptos para intolerantes al gluten y a la lactosa, quesos que dan lugar a platos como estas Peras pochadas al limoncello coronadas con Tête de Moine AOP, una receta ofrecida por Quesos de Suiza.

El queso Tête de Moine destaca por su sabor suave y untuoso y es un complemento perfecto para todo plato y aperitivo debido a su apariencia en forma de flor. Y es que este queso no se corta, sino que se rasca con un rascador, como el girolle o el pirouette, formando finas rosetas. Elaborado artesanalmente desde el s.XII, esta especialidad suiza se realiza siguiendo antiguas recetas.

Peras pochadas al limoncello con queso Tête de Moine

INGREDIENTES

Para 4 personas

  • 8 rosetas de queso Tête de Moine
  • 4 peras Passe-Crassane
  • 40 cl de limoncello
  • 1 cucharada de miel
  • 0,15 g de azafrán en filamentos
  • 50 cl de agua

ELABORACIÓN

Pelar las peras sin vaciarlas manteniendo los rabillos.

Poner en una cazuela limoncello, miel, azafrán y cubrir con agua.

Cocinar durante 40 minutos a fuego lento, cubriendo regularmente las peras en los jugos de cocción.

Dejar reposar fuera del fuego.

Colocar las peras en un plato para servir, aliñar con jugo con sabor a azafrán y decorar con rosetas de queso Tête de Moine.

Resumen
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Peras pochadas al limoncello con queso Tête de Moine
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Peras pochadas al limoncello con queso Tête de Moine
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