Un ritual gastronómico y pictórico de encuentro entre la pintura y la comida —flores, tallos, brotes, raíces y diferentes elementos primarios de la naturaleza— que reflexiona acerca de la relación entre lo efímero y lo eterno, lo contemporáneo y lo ancestral.

Es la propuesta que traslada la exposición Primario que, desde el próximo 16 de abril y hasta el 30 de mayo podrá visitarse en el Museo Muñoz Sola (Tudela, Navarra) y en la que el artista Mikel Belascoain y la chef Laura Veraguas —que propone un proyecto gastronómico que nace de la necesidad de renovar nuestra mirada hacia el mundo vegetal y su inteligencia para transformarla en alimento social— unen pintura y comida en una instalación que, además, permite al espectador sumergirse en la obra, ya que mientras dure la muestra, el público tendrá la opción de comer una síntesis de la exposición en algunos restaurantes de la propia localidad navarra, una buena forma de colaborar con productores, hosteleros y creadores locales.

Pintura y comida reflexionan sobre lo efímero y lo eterno

En la exposición, el lienzo —vertical— tiene un reflejo en la mesa —horizontal—, componiendo una obra que dialoga entre lo eterno y lo efímero. La propuesta gastronómica se desarrolla con flores, tallos, brotes, raíces y diferentes elementos primarios de la naturaleza primaveral de la propia zona en la que se desarrolla la muestra, Tudela, y elementos invernales que provienen de Cataluña, componiendo un mosaico de color. Las cuatro obras de Mikel Belascoain, denominadas Estructuras Primarias, se presentan como formas coloristas suspendidas en un universo de gran profundidad con un uso del azul ultramar y el negro. Las obras parten de la idea de que los seres humanos somos universos coloristas, suspendidos en un fondo incierto o a veces desconocido por nuestras propias limitaciones. También reflexiona acerca de las estructuras celulares y básicas de la vida. Las cuatro obras tienen una naturaleza vitalista.

A nivel formal las obras se han creado en un elemento delicado como el papel, pero se sustentan en sólidas estructuras de roble, lo que crea un efecto dual, lo sencillo y lo complejo, lo ligero y lo pesado, muy centrado en subrayar la idea de la dualidad del ser humano. Además, las formas coloristas quedan como suspendidas sobre los fondos azules, recuerdan a lo que podrían ser formas prehistóricas, con un guiño a los monumentos megalíticos.

Resumen
Pintura y comida reflexionan sobre lo efímero y lo eterno, lo contemporáneo y lo ancestral
Título
Pintura y comida reflexionan sobre lo efímero y lo eterno, lo contemporáneo y lo ancestral
Descripción
Un ritual gastronómico y pictórico de encuentro entre la pintura y la comida —flores, tallos, brotes, raíces y diferentes elementos primarios de la naturaleza— que reflexiona acerca de la relación entre lo efímero y lo eterno, lo contemporáneo y lo ancestral.
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