“El desperdicio de alimentos nos afecta a todos por su repercusión económica, social y medioambiental, así como por su componente ético” afirmaba esta mañana el secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas en la inauguración del II Punto de Encuentro AECOC contra el desperdicio alimentario que se celebra en Madrid y que ha congregado […]
“El desperdicio de alimentos nos afecta a todos por su repercusión económica, social y medioambiental, así como por su componente ético” afirmaba esta mañana el secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas en la inauguración del II Punto de Encuentro AECOC contra el desperdicio alimentario que se celebra en Madrid y que ha congregado a profesionales de empresas, administraciones públicas, entorno académico y bancos de alimentos.
Cabanas ha planteado el problema del desperdicio alimentario como “una cuestión que nos afecta a todos” en referencia a la Estrategia ‘Más Alimento Menos Desperdicio’ promovida por el Departamento, de la que ha destacado su carácter multisectorial y multidisciplinar, una iniciativa que “requiere el esfuerzo y la cooperación de todo el sector agroalimentario español”.
Esa colaboración es imprescindible, ha señalado el secretario general, ya que “entendemos que la prevención y reducción del desperdicio alimentario jamás se debe combatir con políticas intervencionistas y restrictivas, sino de forma libre mediante recomendaciones, acuerdos voluntarios y autorregulación”.
Dónde y cuándo se desperdicia
Cabanas ha expuesto las políticas e iniciativas que se han comenzado a desarrollar como parte de las acciones de la Estrategia y que se han materializado en diversos trabajos y publicaciones, así como en campañas de concienciación o en modificaciones de normas que contribuirán a la reducción del desperdicio.
Así, en este primer año de los tres de aplicación y en relación con su primer eje, centrado en la ‘Generación de Conocimiento’ ha explicado que se está trabajando en la definición exacta de lo que se entiende por desperdicio de alimentos, “en cada etapa y sector”. Paralelamente se están también definiendo las prioridades en las actuaciones “en función, no solo de la cantidad de desperdicio generado, sino también de la eficacia de las medidas previstas para su reducción”.
Para ello ha indicado que se está procediendo a desarrollar el primer estudio a nivel nacional que permitirá conocer, a finales de año, la importancia del desperdicio que se produce en los diferentes escalones de la cadena de suministro.
En relación con el segundo eje estratégico sobre la ‘Divulgación y Promoción de Buenas Prácticas y Acciones de Sensibilización’, Cabanas ha destacado la ‘Semana de reducción de desperdicio alimentario’, organizada por el Ministerio el pasado año y que se vuelve a celebrar en estos días “para concienciar a la sociedad sobre la importancia del correcto aprovechamiento de los alimentos”.
Por otra parte, y dentro del tercer eje de la Estrategia, correspondiente al ‘Análisis y Revisión de Aspectos Normativos’ y del eje cuarto dedicado a la ‘Colaboración con Otros Agentes’ ha resaltado la colaboración con AECOC y su Grupo de Prevención, en el que se ha realizado una exposición de los beneficios y oportunidades de mejora de la fiscalidad de las donaciones de alimentos.
Un aspecto, ha indicado, que “estamos tratando en las reuniones con los Bancos de Alimentos, sobre la posibilidad de modificar la Ley de Donaciones para que la donación a entidades sin ánimo de lucro sea deducible”.
Por último, y en relación con el quinto eje dedicado al ‘Fomento del Diseño y Desarrollo de Nuevas Tecnologías ha comunicado que se está llevando a cabo un estudio, en colaboración con el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria, sobre la optimización de la vida útil de los alimentos, “centrado en aquellos que más se desperdician, para así poder corregir ese malgasto”.
Desde el Ministerio, ha subrayado Cabanas, “damos apoyo público a esta iniciativa de reducir los desperdicios alimentarios, pero todo depende de la responsabilidad que asuman los agentes de la cadena alimentaria”. También influye, ha añadido, la aplicación de pequeñas modificaciones y correcciones de los métodos de producción y de los sistemas logísticos, así como de la adopción de pautas de consumo apropiadas.
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