Cada día hay más personas que han decidido no beber alcohol. Entre los más jóvenes –a excepción de actos sociales aislados como un ‘botellón’ o la celebración de alguna circunstancia especial- parece que continúa la tendencia a la baja. Por otra parte, una minoría significativa y creciente de adultos declaran no beber en absoluto, incluido […]

Cada día hay más personas que han decidido no beber alcohol. Entre los más jóvenes –a excepción de actos sociales aislados como un ‘botellón’ o la celebración de alguna circunstancia especial- parece que continúa la tendencia a la baja. Por otra parte, una minoría significativa y creciente de adultos declaran no beber en absoluto, incluido –si hacemos caso de las ‘crónicas del corazón’- un buen número de celebridades, nacionales e internacionales.

Si añadimos los abstemios temporales, como embarazadas, deportistas, fuerzas del orden, personal sanitario, etc., sumamos un importante porcentaje de población que definitiva u ocasionalmente no bebe alcohol.

Y aquí viene la pregunta: ¿con qué se acompaña una buena comida cuando no se bebe alcohol? Sin duda existen muchas opciones, pero lo verdaderamente difícil es encontrar algo que no sea empalagoso e incluso, para algunas personas, que ‘quede bien’ en una situación en la que los demás compañeros de mesa sí están bebiendo.

Conseguir crear una especie de ‘best-seller’ en refrescos para adultos sería, por supuesto, algo así como encontrar el Santo Grial. Se han intentado lanzar zumos de sabores exóticos, aguas minerales de diseño, nuevas y sofisticadas tónicas…

El problema no está en lo que se bebe antes de la comida, como aperitivo, sino en lo que se puede beber con la propia comida, aunque no cabe duda que algunos estilos de cocina casan mejor con los refrescos que otros. Es bastante más fácil evitar el alcohol con un sandwich, unos sencillos espaguetis o una carne a la plancha, que con unos callos a la madrileña o un rabo de toro a la cordobesa.

Noma y su carta de zumos

Algunos establecimientos están cambiando su manera de atender a los no bebedores. El más famoso, Noma, en Copenhague, el mejor restaurante del mundo actualmente, tiene una carta específica de zumos caseros, pensados especialmente para que mariden con su menú degustación. En los estados de los EE.UU., donde la abstención es más habitual, especialmente en los llamados ‘estados secos’ en los que no se puede comprar alcohol, las bebidas no alcohólicas son más comunes todavía. En este caso, lo más normal es que acompañen las comidas con té helado y la verdad es que no es una mala opción.

Lo que le falta a la mayoría de los refrescos es la acidez del vino y el refrescante toque amargo de la cerveza. Incluso los zumos de muy buena calidad terminan resultando empalagosos. Con platos ligeros, funcionan muy bien las aguas minerales con sabor, o carbonatadas, tipo VichyCatalán. Incluso el agua del grifo, si se sirve en una jarra, acompañada de unos hielos y un par de rodajitas de limón, puede resultar una buena acompañante para este tipo de platos.

Buscar el ingrediente base

En términos generales, ayuda bastante pensar en una bebida que maride bien con alguno de los ingredientes del plato que vamos a comer. Por ejemplo, la cerveza ‘sin’ va muy bien con las  carnes de cerdo o con las frituras. Las bebidas con sabor a cereza, acompañan perfectamente a las recetas de pato y las que tienen un ligero toque a flor de saúco (difíciles de encontrar en España) a las  ensaladas de queso de cabra.

Pero si realmente se encuentra entre los que nunca beben bebidas alcohólicas, lo mejor es ir probando sus propias combinaciones caseras. No le saldrán a la primera, pero no tardará en encontrar la que mejor se adecue a sus gustos personales, que sin duda valdrán también para muchos de sus invitados, a los que les dará la posibilidad de descubrir nuevas opciones.