De ella se ha dicho que es una de las películas más adictivas del año. Metáfora, simbolismo, alegoría. Todos los caminos llevan a la comida en The Trip, a lo cotidiano, a las relaciones personales, a los placeres de la vida en definitiva.  Un viaje gastronómico como pretexto, una comedia como excusa. La película, que […]

De ella se ha dicho que es una de las películas más adictivas del año. Metáfora, simbolismo, alegoría. Todos los caminos llevan a la comida en The Trip, a lo cotidiano, a las relaciones personales, a los placeres de la vida en definitiva. 

Un viaje gastronómico como pretexto, una comedia como excusa. La película, que ha conquistado al público en los festivales de cine de Tribeca y Toronto y que ahora llega a  las carteleras españolas, narra la odisea histérica de dos amigos (Steve Coogan y Rob Brydon) que emprenden un viaje por el norte de Inglaterra para realizar un reportaje sobre la gastronomía, restaurantes y productos delicatesen de la zona. Es un viaje perfecto para hacer en pareja, el refugio ideal para la novia del protagonista que interpreta Steve Coogan sino fuera porque esta le ha dejado. Cuando ve que no tiene a nadie para acompañarle no tiene más remedio que conformarse con la compañía de su extravagante amigo (Rob Brydon).

The Trip, tercer proyecto del director Michael Winterbottom con Steve Coogan tras 24 Hour Party People y Tristram Shandy: a Cock and Bull Story, es una metáfora placentera, cómica, gozosa y profunda de la vida, un “mito de la extraña pareja” que lleva a cabo un repaso del mundo gastronómico, las últimas tendencias culinarias, la gastronomía molecular, las modas decorativas, debates folosóficos, etc. y que tiene como trasfondo el final de una relación sentimental, un viaje entre prados y manteles de descubrimiento tanto interior como exterior que reflexiona sobre el sentido de la vida.

 


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