La antropóloga evolutiva Erin Vogel, de la Universidad Estatal de Rutgers (New Jersey, USA), publicó en Biology Letters —una revista de la Royal Society— un estudio que examina cómo los orangutanes en peligro de extinción en Indonesia sobreviven en tiempos de escasez extrema de alimentos, cuyas conclusiones podrían ayudar a los científicos a entender mejor los trastornos alimentarios y la obesidad en los seres humanos.

En un reciente artículo publicado por la revista Science Daily, Voguel declaraba: «Actualmente existe una enorme epidemia de obesidad y todavía no entiendo muy bien las bases de la condición de la obesidad ni cómo funcionan las dietas, tanto las altas como las bajas en proteínas”.

Su investigación Los orangutanes de Borneo al borde de la bancarrota de proteínas supone la primera vez que los científicos han analizado cómo estos monos de pelo largo color naranja -considerados parientes cercanos de los seres humanos y que dependen de la fruta baja en calorías para sobrevivir- logran soportar largos períodos de privación de proteínas. «Creo que el estudio de la dieta de algunos de nuestros parientes vivos más cercanos, los grandes simios, nos puede ayudar a entender los problemas con nuestras propias dietas de hoy en día», comenta la autora.

Altos en calorías y faltos de proteínas

Según Vogel, la investigación demuestra que los orangutanes engordan únicamente durante los períodos de ingestas altas en calorías y faltas de proteínas, una hecho científico que a veces es ignorado por aquellos que creen que las dietas altas en proteínas y bajas en carbohidratos son la mejor manera de perder peso. La antropóloga añade que sólo cuando la ingesta de calorías se restringe es cuando los orangutanes utilizan estas reservas de grasa para obtener energía y, finalmente, echar mano de sus reservas de proteínas (músculo), una condición que puede observarse en trastornos alimentarios como la anorexia.

Los orangutanes, en particular, son muy interesantes para el estudio, dijo Vogel, porque son la única especie documentada de mono no humano que almacena grasa cuando el alimento es abundante en la naturaleza y usa estas reservas de grasa cuando sus frutas preferidas comienzan a escasear, lo que presumiblemente hicieron también nuestros antepasados, los primeros homínidos.

Vogel y su equipo de investigación analizaron muestras recogidas durante un periodo de cinco años, para estudiar los efectos de reciclaje de proteínas, que incluía el examen de metabolitos e isótopos estables de nitrógeno en la orina del orangután.

Grasa almacenada en su cuerpo

La conclusión a la que llegaron es que estos primates son capaces de soportar el déficit prolongado de proteínas sin pasar hambre hasta llegar la muerte,  porque consumen proteínas superiores de las hojas y del interior de las cortezas, con las que obtienen energía de la grasa almacenada en su cuerpo durante todo el extenso período en que no cuentan con las proteínas de la fruta.

“A través de esta investigación hemos descubierto que la cantidad diaria de proteínas que toman los orangutanes cuando la fruta no está disponible es insuficiente para los seres humanos y una décima parte del consumo de los gorilas de montaña. Pero es suficiente para evitar un déficit de proteína grave», comenta Vogel.

 

Resumen
Un estudio sobre orangutanes podría ayudar a entender la obesidad en humanos
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Un estudio sobre orangutanes podría ayudar a entender la obesidad en humanos
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Un estudio que examina cómo los orangutanes en peligro de extinción en Indonesia sobreviven en tiempos de escasez extrema de alimentos podría ayudar a los científicos a entender mejor los trastornos alimentarios y la obesidad en los humanos.
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